Los obispos indios rezan por las víctimas de las inundaciones en Kerala

(ADI).- La Conferencia de los Obispos Católicos de la India (CBCI) “se une al dolor de los familiares de las víctimas de las inundaciones en Kerala y reza por las almas de los difuntos y por los sobrevivientes”. Además, “aprecia la rapidez y eficiente obra de recuperación emprendido por las autoridades locales y estatales, como también el fuerte e inmediato apoyo dado por el Gobierno de la Unión”.

En nombre de todos los obispos indios, el secretario general de la CBCI, Mons. Theodore Mascarenhas, compartió “la angustia de las personas afligidas por este enorme desastre natural”. “Es ejemplar la solidaridad manifestada y la ayuda dada, superando toda división política o religiosa o la pertenencia de clase”, añadió en una nota.

Mientras tanto continúa subiendo el balance de la catástrofe que se abatió sobre las costas meridionales de la India. Fuentes oficiales de la Autoridad estatal para la gestión de los desastres (State Disaster Management Authority, Sdma) reportan que el número de las víctimas del monzón llegó a 350. En los 14 distritos de Kerala se calculan cerca de 223 mil personas evacuadas, obligadas a abandonar sus casas abatidas, dañadas o destruidas y a buscar reparo en campamentos de fortuna.

El Premier Narendra Modi llegó al lugar del desastre el viernes por la tarde y sobrevoló las áreas inundadas. Las violentas precipitaciones inundaron centenares de pueblos, arrastrados por la furia de las aguas; cerca de 10 mil kilómetros de rutas y miles de casas fueron arrastradas y destruidas; casi un 80 por ciento del Estado está sin corriente eléctrica, desde el momento que la Oficina de Electricidad (Kerala State Electricity Board, Kseb) suspendió la provisión en las calles y los edificios sumergidos.

El viernes en algunas zonas los vientos llegaron a tener una velocidad de 60 km/h y 41 cursos de agua (sobre un total de 44) superaron el nivel de alerta. Para aflojar la presión del flujo, las autoridades dispusieron la apertura de cinco diques, llegando a un total de 39 reservas de agua. Mientras tanto el jefe de los ministros, Pinarayi Vijayan, pidió al Gobierno central ayudas inmediatas por un monto de 12,2 mil millones de rupias, comprendidos los 8,2 mil millones de rupias ya destinados.

Además de los esfuerzos de la administración, Mons. Mascarenhas subrayó que “la Iglesia católica está en el campo a través de Cáritas India, su brazo social de misericordia y caridad. Nuestros obispos locales, sacerdotes, religiosas y laicos voluntarios están comprometidos en las operaciones de recuperación y socorro. En varias diócesis las autoridades eclesiásticas abrieron las escuelas y otras instituciones para recibir a los evacuados y están distribuyendo comida, ropa y materiales de asistencia. Muchas parroquias, escuelas e instituciones de la Iglesia se convirtieron en centros de primeros auxilios para las personas que lo necesiten”.

El secretario de los obispos lanzó una petición a todas las personas de buena voluntad en el país y de cualquier lugar para que “vengan en ayuda de nuestros hermanos sufrientes”.

India se está convirtiendo en uno de los países más difíciles para vivir la fe cristiana en el mundo. Los cristianos son considerados enemigos de la identidad nacional y están expuestos a una presión y marginación diaria, especialmente por grupos nacionalistas extremos.

La fe al norte de este enorme país ha llegado apenas hace 70 años, aunque el anuncio cristiano llegó al sur, en Kerala, con el apóstol santo Tomás. Es una tierra de primera evangelización en una sociedad muy cerrada, que vive en pobreza extrema y en donde si eres “dalit” tu vida está condenada a no tener dignidad y ser tratada como la de los animales.

Aunque los cristianos son una minoría pobre y discriminada, la fe es muy viva y transforma socialmente el ambiente donde está presente, siempre en favor de los más necesitados.

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