Las sanciones a Irán complican las negociaciones para formar Gobierno en Irak

(ADI).- Las sanciones impuestas por Estados Unidos a Irán han dividido a los principales partidos políticos de Irak y han introducido una nueva complicación en las negociaciones para formar Gobierno, que se prolongan desde las elecciones del pasado mes de mayo.

El polémico asunto ha llevado al primer ministro iraquí en funciones, Haider al Abadi, a retractarse de su promesa de ceñirse al pie de la letra a las instrucciones de Washington, después de que las fuerzas chiíes, aliadas de Irán, hayan expresado su frontal rechazo al cumplimiento de las sanciones.

“No somos parte de una campaña injusta contra ningún país vecino, tampoco colaboramos con esta campaña y no estamos satisfechos con ella”, dijo Al Abadi el pasado martes.

Entonces, Al Abadi aseguró que Irak acatará la prohibición de comerciar en dólares con Irán, pero puso en duda el cumplimiento del resto de las represalias comerciales que Washington ha exigido a todos sus aliados.

Muzana Yasem, profesor de la Universidad Al Nahrain, señaló que las negociaciones para formar el próximo Gobierno se van a ver afectadas “sin duda”, ya que será “muy difícil” que se alcance un “equilibrio” entre las fuerzas proiraníes y las favorables a Washington.

“Las sanciones crearon un estado de división dentro de los bloques chiíes, que fueron los más votados en las elecciones parlamentarias”, comentó el analista.

Yasem recalcó que Irán va a hacer toda la presión posible para influir en la formación de un Gobierno que le sea “leal”, que contribuya a “aliviar” las sanciones y que convierta a Irak en “un pulmón” para su economía.

Abdulaziz al Yaburi, profesor de la Universidad Al Iraquiya, considera incluso que Irán podría vetar la reelección de Al Abadi como primer ministro debido a su postura ante las sanciones.

Haider al Abadi, una de las figuras iraquíes más cercanas a Washington, figuraba como un posible nombre de consenso entre las fuerzas que negocian la formación de Gobierno, entre las que se incluyen grupos proiraníes y el influyente clérigo chií Muqtada al Sadr, líder de la coalición más votada en las elecciones.

Incluso Al Sadr, a pesar de estar alejado de la esfera de Irán, ha mostrado su oposición a las sanciones y esta semana ha asegurado que no se mantendrá “de brazos cruzados” ante las políticas “de inacción” impulsadas por Estados Unidos en Oriente Medio.

Para Al Yaburi, sea cual sea la postura que adopte el Gobierno iraquí, las facciones armadas vinculadas a Teherán “van a tener un papel” en el contrabando de productos iraníes y en la transferencia de divisas hacia el país vecino.

El analista considera que Irak no puede permitirse dejar de comerciar con Irán por su dependencia de ese país principalmente en la importación de alimentos.

Además, Irak importa de su vecino materias primas industriales, material de construcción, derivados del petróleo y piezas para automóviles, entre otros.

El intercambio comercial entre Irán e Irak llegó al pasado año a 6.700 millones de dólares, de los cuales tan solo 77 millones corresponden a la exportación de Bagdad a Teherán, según detalló una fuente oficial en el Ministerio de Comercio iraquí.

Otra posible repercusión en la economía iraquí, según apuntó el experto, atañe al turismo religioso, porque alrededor de tres millones de peregrinos iraníes acuden a Irak cada año para visitar los lugares sagrados para el chiísmo en las ciudades de Nayaf, Kerbala, Samarra y Bagdad.

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