El Gobierno ruandés cierra ocho mil iglesias

(ADI).- Siguiendo una orden gubernamental, ocho mil iglesias han sido cerradas en Ruanda en los últimos siete meses. Según la agencia Kigali Today Press, esta decisión se atiene a una nueva ley que estipula la clausura de los establecimientos que no reúnan las condiciones de seguridad y sanitarias necesarias para continuar sus actividades. Pero los cristianos ruandeses, que constituyen el 90 por ciento de la población, denuncian que el Gobierno está utilizando la legislación para justificar el cierre de los templos.

Según fuentes del Gobierno, las autoridades han decidido cerrar los lugares de culto en vista de lo que consideran una construcción elevada de iglesias por número de habitantes. Sin embargo, no han tenido en cuenta la alta fragmentación de las aldeas en Ruanda, que están pobladas por un número pequeño de personas. Normalmente estos pueblos se encuentran a muchos kilómetros uno del otro, y ante la falta de infraestructura que permita conectarlos, los habitantes deciden construir iglesias locales, para evitar caminar decenas de kilómetros para ir a Misa.

Recientemente, una iglesia fue cerrada cuando se celebraba un matrimonio y los invitados tuvieron que abandonar la ceremonia, señala el portal World Monitor Watch; mientras que una comunidad cristiana tuvo que suspender las actividades en el vestíbulo de una escuela, sitio elegido por la falta de iglesias cercanas, debido a que el centro educativo tenía la puerta principal en madera y no metal.

Establecer una serie de criterios de formación teológica es el otro objetivo del Gobierno. “¿Cerrar las iglesias y establecer una serie de criterios concretos para poder ser sacerdotes es, realmente, una solución adecuada al problema de la religión en África?” cuestiona el P. Donald Zagore, teólogo de las Sociedades Misioneras Africanas. “La religión tiene un funcionamiento distinto de cualquier partido o asociación política. Una cosa es querer poner orden en el desorden y otra es truncar el carácter profético de la religión, que desafía toda lógica e imperativo académico”, señala el sacerdote.

La libertad religiosa es reconocida como un derecho por el artículo 37 de la Constitución de Ruanda de 2003, pero según denuncia World Monitor Watch, las referencias a la religión cristiana han sido eliminadas del preámbulo de la Constitución. Además, durante la conmemoración del genocidio ningún sacerdote o pastor puede intervenir, a no ser que el evento sea organizado por una iglesia, y en las oficinas públicas no se permiten los encuentros para orar.

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