P. Ajay Kumar Singh: El acoso y los ataques contra los cristianos llegan a límites históricos en la India

(ADI).- En el año 2008 en la India, los católicos del estado de Odisha (anteriormente llamado Orissa) sufrieron una terrible represión por parte de los fundamentalistas hindúes que intentaban extinguir la presencia del cristianismo. Asesinatos, quema de edificios y hogares, violaciones públicas de mujeres cristianas que se cometieron en el distrito de Kandhamal (estado de Odisha) para obligar a los fieles de la Iglesia local a convertirse o irse.

Durante una reciente visita a la sede de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en Köningstein, Alemania, el P. Ajay Kumar Singh, del Foro Odisha para la Acción Social, abogó por los cristianos reprimidos de ese estado. “Después de 10 años casi no hay justicia para estas comunidades”, exclamó indignado el P. Singh.

El sacerdote católico aseguró que los ataques de 2008 fueron los peores que el país ha visto en los últimos 300 años. “La violencia se cobró 101 vidas. Más de 350 iglesias fueron destruidas, 7.500 casas quemadas reducidas a cenizas, decenas de conventos. Además casas parroquiales, dispensarios y 13 organizaciones humanitarias también fueron atacadas y destrozadas. Los disturbios se extendieron a 450 aldeas sólo en el distrito de Kandhamal”.

En 2014, seis años después de los ataques de Kandhamal, el partido “secularista” Kandhama llamado Congreso Nacional Indio fue expulsado del poder y asumió el liderazgo el partido nacionalista Bharatiya Janata (BJP, por sus siglas en inglés). Se acusa al BJP de fomentar la violencia sectaria ya desde 2002, porque bajo su gobierno regional los hindúes y los musulmanes se enfrentaron en el estado de Gujarat,  y porque se ha más que duplicado el número de ataques contra los cristianos en los últimos años. En 2013 —el año antes del cambio de gobierno— se reportaron 147 casos mientras que en 2017 fueron 351. Según la investigación del P. Singh, los ataques físicos y el acoso contra los cristianos y otras minorías ha llegado a límites históricos en el país. Teniendo en cuenta además que hay muchos casos que no han sido contabilizados porque no han sido denunciados.

Aunque esté fundado en una constitución que permite la libertad de religión y el reconocimiento de la dignidad de todos sus ciudadanos, el Poder Judicial de la India todavía parece tener en cuenta el antiguo sistema de castas y discrimina a los cristianos y las personas que pertenecen a las castas inferiores. La mayoría de la población cristiana de la India pertenece a las llamadas castas bajas, lo que agrava su desventaja cuando se ven enredados en un asunto legal, ya sea como demandantes o como acusados.

En sus declaraciones a ACN, el P. Singh señaló que también es común que los tribunales dicten sentencia a favor de las partes con una religión de “origen indio” y que la Policía tiene menos probabilidades de actuar en casos de violencia perpetrada contra los cristianos. Las investigaciones arbitrarias dejan a los miembros de las minorías religiosas sin posibilidades concretas para acceder a la justicia, y como el analfabetismo es alto entre los pobres, hay pocos recursos para documentar los casos de injusticia. “Es fácil para las autoridades desestimar sistemáticamente quejas de injusticia como inventadas o exageradas”, detalló.

Los datos recopilados en el Informe de Libertad Religiosa 2016 indican que de los 22 países colocados en la categoría “Persecución”, la India es uno de los seis que muestra evidencia de problemas generalizados y graves causados por estados autoritarios. Esto es real para los cristianos de la India. Si una persona se convierte al cristianismo, es vulnerable a los procedimientos de divorcio y la revocación de los derechos como padre únicamente por motivo de su conversión. Los propietarios de viviendas prefieren alquilar a miembros de otras religiones antes que a los católicos. La lista de discriminaciones es larga.

“Debe tomarse en serio la libertad religiosa”, recalcó el P. Singh. “Estas leyes anti-conversión están en contra de los derechos humanos y la dignidad humana. La India fue signataria de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU. También es parte del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, por lo que acepta los derechos humanos. Estos no pueden ser eliminados”, recordó.

“Reconozco que ACN ha desempeñado un papel muy importante para reconstruir el país después de la violencia que hemos vivido, le agradecemos su apoyo y solidaridad para la supervivencia de las víctimas”, apuntó el sacerdote de la India.

“Deseamos que por aquellos que son mártires, por los que han sido afectados por estos problemas, que han sido atacados, haya un llamado internacional, para que este tema pueda ser destacado y se aprenda de las lecciones que han resultado de todo esto”, añadió.

“Temo la próxima violencia: podría ser horrible. No debería darse un “segundo Kandhamal” en la India”, concluyó el P. Singh.

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