Los cristianos en Myanmar sufren un trato similar a los rohingya

(ADI).- Las Naciones Unidas y el Gobierno de Myanmar han firmado recientemente un pacto con vistas a iniciar el proceso de repatriación de algunos de los cientos de miles de musulmanes rohingya que huyeron de las brutales medidas militares del año pasado.

Aunque parece haber amainado la persecución de la minoría musulmana, hay informes de que Myanmar trata con dureza a su población minoritaria cristiana.

Los habitantes de la región de Kachin en Myanmar, en su mayoría cristianos que viven en la zona montañosa al norte del país, aseguran que una de cada ocho personas de su población ha sido desplazada.

Alex Crawford, corresponsal de Sky News, ha afirmado el pasado 5 de junio haber encontrado “pruebas preocupantes de una segunda campaña genocida” en Myanmar, y ha apuntado a que las autoridades se habrían envalentonado por la falta de una fuerte respuesta internacional a la primera campaña genocida, contra los rohingya.

Los kachines, que viven en una zona fronteriza con China y la India, llevan luchando por su autodeterminación desde que Myanmar lograra la independencia de la Commonwealth británica en 1948.

Miles de personas han muerto en bombardeos y ataques ejecutados por militares de Myanmar, unos ataques que han incrementado sustancialmente desde enero después de que las mismas fuerzas pasaran meses expulsando a los rohingya del oeste del país.

Las fuerzas nacionales han estado empleando helicópteros y artillería pesada para bombardear las posiciones rebeldes kachines.

Miles de civiles han quedado atrapados en la espesa jungla y han huido varias veces para escapar de los ataques.

“Por desgracia, la historia no es nueva”, ha señalado Daniel Mark, presidente de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF), “aunque quizás el Ejército ha incrementado la intensidad”.

Cada año desde 1999, el USCIRF ha recomendado que el departamento de Estado de Estados Unidos designe a Myanmar como un “país especialmente preocupante”, por sus violaciones de las libertades religiosas.

“El poder perdurable y constitucionalmente arraigado de los militares y la elevación del budismo como religión estatal de facto son factores clave para comprender las violaciones de libertad religiosa que afectan en la actualidad a las comunidades cristianas”, ha detallado.

Más de 60 iglesias cristianas han sido destruidas en el Estado de Kachin desde que el largo alto el fuero se rompiera en 2011, según el grupo activista británico por la libertad religiosa Christian Solidarity Worldwide.

El obispo Francis Daw Tang de la diócesis de Myitkyina en el Estado de Kachin ha relatado a la agencia Fides que siete mil cristianos pertenecientes a la minoría étnica de Kachin se han visto obligados a abandonar sus hogares debido a la escalada de violencia entre el Ejército y los rebeldes kachines.

“A principios de abril, el Ejército empezó a atacar la región en la frontera con China”, ha señalado el obispo Tang. “Muchas aldeas fueron atacadas y la población empezó a huir. Muchos han quedado atrapados en la jungla durante al menos tres semanas, sin comida ni libertad de movimiento, porque son sospechosos de colaborar con los rebeldes”, ha lamentado.

En una “Carta a la Población” publicada el 24 de mayo, líderes religiosos reunidos en el foro “Religiones por la Paz”, dirigido por el cardenal Charles Maung Bo, han denunciado “la creciente hostilidad y el enorme desplazamiento de personas en los Estados de Kachin y Shan, con un mayor debilitamiento del proceso de paz y reconciliación”.

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