Fallece un sacerdote herido en el asalto a su parroquia en República Centroafricana

(ADI).- Ha muerto un sacerdote en República Centroafricana en el asalto a su parroquia, según informó este fin de semana la agencia Fides. El P. Joseph Désiré Angbabata de Séko —presbítero de la diócesis de Bambari, en el centro del país— había sido herido el 22 de marzo en una acción perpetrada por un grupo armado desconocido.

El P. Firmin Gbagoua, vicario general de la diócesis de Bambari, confirmó el fallecimiento del sacerdote y explicó que la población civil sufre sin protección y seguridad los ataques de los grupos armados.

Esta nueva ola de violencia ha causado que miles de personas huyan. El área de Bambari es rica en minas de oro y diamantes y la connotación religiosa de los grupos protagonistas de los enfrentamientos es solo un pretexto explotado para conseguir objetivos políticos y económicos, como denuncian los líderes religiosos de República Centroafricana, incluido el cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui.

En las últimas semanas ha habido incidentes cerca de Bambari provocados por varios grupos armados, considerados cercanos a la coalición rebelde Sélèka. Según fuentes locales, una treintena de personas han muerto en los últimos días durante los combates entre los milicianos Sélèka y los anti-Balaka en algunos pueblos de la zona.

Algunos ex Sélèka crearon el movimiento por la Unidad para la Paz en Centroáfrica (UPC) encabezado por Ali Darass. Las hostilidades se desencadenaron con el asesinato de un miliciano anti-Balaka en el pueblo de Gotilé, a 35 kilómetros al norte de Bambari. En represalia, los anti-Balaka atacaron a los miembros de la UPC en la aldea de Tagbara, a 72 kilómetros al norte de Bambari, y mataron a unos quince de sus miembros.

Los milicianos del UPC a su vez atacaron varias aldeas en la zona, haciendo que sus habitantes tuvieran que huir al bosque.

El conflicto de República Centroafricana consume este territorio de espaldas al mundo. Poco importa que en la propia capital varios grupos armados se disputen barrios enteros y haya muertos a diario. Las noticias del mundo permanecen indiferentes. Más allá de Bangui el vacío informativo es absoluto.

El 70 por ciento del territorio sufre combates, pero las proporciones de esta carnicería son desconocidas, igual que el número de muertos.

El país chapotea sobre oro y uranio, además de una selva tupida que asegura un suministro de madera de la mejor calidad, animales de caza y suficientes diamantes para que todos sus habitantes vivieran a cuerpo de rey. En cambio, la población civil no tiene para comer y muere de enfermedades de curación sencilla en el primer mundo.

La gente se ha acostumbrado a la guerra y su presencia ya no llama la atención a nadie, como si fuera el estado normal de las cosas.

(Fuente: Agencia Fides)

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario