Un atentado suicida provoca decenas de muertos en la capital de Afganistán

(ADI).- Afganistán sufre su enésimo atentado yihadista. Al menos 32 personas han fallecido y 52 han resultado heridas, según han informado fuentes oficiales a la prensa, a causa de un ataque suicida perpetrado este miércoles en un templo chií de Kabul, la capital afgana.

El Estado Islámico ha asumido la autoría de la masacre. En un comunicado, la organización extremista ha asegurado que la explosión ha provocado un centenar de víctimas entre muertos y heridos.

El presidente afgano, Ashraf Ghani, ha calificado el atentado como “un crimen contra la humanidad”. “El atacante hizo estallar su chaleco explosivo en medio de la multitud”, ha detallado Nasrat Rahimi, adjunto al portavoz del Ministerio del Interior.

El trágico suceso ha tenido lugar en la zona de Karte Saji, donde decenas de ciudadanos se estaban congregando para las celebraciones con motivo del primer día del Nouruz, el Año Nuevo persa.

Una cadena de televisión local ha señalado que el atentado ha sido perpetrado por un suicida en el área de Kart-e-Char, ante el hospital Ali Abad ubicado frente a la Universidad de Kabul y a menos de 200 metros de Karte Sakhi, un mausoleo donde numerosos afganos se congregan cada año para conmemorar el Año Nuevo persa.

En octubre de 2016, el Estado Islámico atacó este monumento religioso, matando a 18 personas que se habían congregado por la Ashura, una celebración religiosa especialmente importante para la comunidad chií. Los hechos han tenido lugar solo cuatro días después de otro atentado suicida en la capital, asumido esta vez por los talibanes, y que dejó dos muertos y varios heridos.

Testigos presenciales han dicho que la explosión ha tenido lugar en torno a las 11.00 hora local. Todas las víctimas eran civiles y, en su mayoría, adolescentes. El balance de víctimas podría agravarse en las próximas horas, ha reconocido el Ministerio de Salud.

La matanza ha tenido lugar pese a las medidas de seguridad suplementarias que habían sido adoptadas en Kabul, convertido en uno de los lugares más peligrosos del país. La semana pasada, el general John Nicholson, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, declaró que la protección de la principal ciudad del país era una prioridad, y a finales de enero el presidente afgano propuso a los talibanes iniciar conversaciones de paz, pero los insurgentes acogieron fríamente la propuesta.

En 2017 más de diez mil civiles resultaron heridos o muertos en Afganistán por la violencia, según cifras de la ONU. De ellos, 2.300 murieron o resultaron heridos en atentados, el balance más grave hasta la fecha.

(Fuente: Agencias)

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