El príncipe heredero​ de Arabia Saudí realiza una visita histórica al patriarca Tawadros II en El Cairo

(ADI).- El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, realizó este lunes una visita histórica al patriarca Tawadros II en el recinto de la catedral copta ortodoxa de El Cairo.

Bajo estrictas medidas de seguridad y la calle donde se encuentra el templo cristiano engalanada de banderas del reino saudí, el heredero al trono de la casa de Al Saud se reunió quince minutos con el papa de Alejandría y patriarca de la sede de san Marcos, acompañado de una comitiva que representaba a la comunidad copta ortodoxa de Egipto.

“Es la primera vez que un responsable de alto rango saudí visita la Iglesia copta egipcia”, afirmó Tawadros II a un grupo de periodistas tras el encuentro en la sede patriarcal, ubicada junto a la catedral de San Marcos, en el barrio cairota de Al Abasiya.

“El acercamiento favorece el enriquecimiento cultural, espiritual y el conocimiento”, dijo el primado de la Iglesia copta ortodoxa, quien destacó “la diversidad de las religiones y las culturas” en un momento en el que el reino saudí vive momentos de cambios sociales desde que Bin Salman asumió el cargo de heredero al trono.

Un séquito acompañó en todo momento al príncipe Mohamed bin Salman en El Cairo, donde los policías egipcios se apostaron en las azoteas de los edificios aledaños así como en la carretera que une la embajada de Arabia Saudí —también fuertemente protegida— con el complejo de la catedral de San Marcos.

El patriarca copto ortodoxo subrayó que el “renacimiento” y el “desarrollo” en Arabia Saudí ayuda a poner coto al terrorismo que afecta a la región de Oriente Medio.

En dicha reunión, de la que apenas se dieron detalles, se abordaron también las “buenas relaciones entre Egipto y Arabia Saudí”, según Tawadros II, que añadió que el príncipe heredero destacó su “afecto por los coptos”.

Actualmente, el reino saudí no reconoce legalmente ni la libertad de elegir religión ni la libertad de culto, condenando a cientos de miles de inmigrantes no musulmanes, en especial cristianos, a la práctica clandestina como en tiempos de las catacumbas.

Incluso está prohibida la introducción en el país de Biblias, rosarios y crucifijos, y por supuesto la celebración de fiestas religiosas que no sean musulmanas. Las autoridades de Arabia Saudí han defendido tradicionalmente esa situación con el argumento de que su país es la cuna del islam y que todos los habitantes son musulmanes.

(Fuente: Agencias)

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