Somalia cuenta con una pequeña comunidad de cristianos que vive su fe en la clandestinidad

(ADI).- Somalia es uno de los países más inseguros del mundo. Desde hace décadas el caos reina en una tierra en la que la mayoría abrumadora es de religión musulmana. Según el informe de Libertad Religiosa que publica la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), Somalía es uno de los países en los que hay mayor persecución contra los cristianos.

Pese a todas estas dificultades hay todavía una pequeña comunidad de cristianos somalíes que vive en Mogadiscio. Son 30 personas y todas son ancianas. Viven ocultas por miedo a las represalias de los fundamentalistas islámicos. Pero, aunque en secreto, conservan su fe como el regalo más precioso que se les ha hecho.

Según informa la agencia Fides, Stefano Tollu, capellán militar del contingente italiano de Eutm Somalia, —la misión de formación y adiestramiento financiada por la Unión Europea—, logró ponerse en contacto con uno de ellos. Mantuvieron un encuentro que fue corto para no despertar sospechas y no llamar demasiado la atención.

Sin embargo, pese a ser rápida, fue una reunión muy intensa, cargada de significado humano y espiritual. “Tuve la oportunidad de conocer a Moisés (nombre ficticio)”, cuenta el P. Tollu, misionero salesiano y ahora sacerdote incardinado en la diócesis de Faenza, en el Ordinariato Militar de Italia.

“Es un cristiano que creció en la realidad del Protectorado italiano y luego en la Somalia independiente pero todavía muy próxima a nuestro país. Muchos lo consideran el portavoz de los católicos somalíes. Él asegura que su comunidad está en vías de extinción”.

En Somalia convivieron durante siglos una versión muy tolerante del Islam sufí con otras religiones. Sin embargo, desde hace unos veinte años, se ha afianzado una versión intolerante de la fe coránica. Al Qaeda y su filial local Al-Shabaab son una amenaza continua para los musulmanes no fundamentalistas y para los cristianos.

En los últimos meses, el Estado Islámico también ha recalado en el país, en la zona de Puntlandia. Sin embargo, el peligro acecha incluso dentro de las propias familias cristianas. El P. Tollu relata que Moisés le explicó que “los nacidos en los años 90 se han vuelto intolerantes y no comprenden a los mayores que profesan el cristianismo. Por eso los ancianos huyen, se alejan de sus hijos y nietos”.

Moisés mostró al sacerdote italiano una lista de cristianos que murieron recientemente, algunos por causas naturales y otros por causas violentas. “Le prometí que los recordaría en la Santa Misa”, asegura el capellán, recordando que, según le dijo el cristiano somalí, “algunos han sido asesinados por los hijos de sus hijos”.

“La violencia está en las mismas casas y nosotros, que somos pocos, arriesgamos nuestras vidas todos los días”, le explicó Moisés. Los pocos fieles católicos somalíes tampoco pueden recibir asistencia espiritual: “En este momento —concluye el P. Tollu— no hay condiciones de seguridad para que un sacerdote pueda llevar a cabo su servicio pastoral en Mogadiscio. Espero que en el futuro, una vez que el país haya sido liberado de la amenaza terrorista, sea posible crear las condiciones necesarias para que haya una presencia cristiana en la ciudad y que, a partir de ello, puedan surgir relaciones cordiales con los hermanos de la fe musulmana. Les prometí rezar por ellos durante la misa. Estamos unidos en la oración diaria, somos hermanos en Cristo, a pesar de que hoy se vean obligados a ocultar su fe”.

(Fuente: Agencia Fides)

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