Las autoridades iraquíes fuerzan a miles de desplazados a regresar a sus lugares de origen

(ADI).- La mayoría de los iraquíes que permanecen desplazados en la provincia de Anbar tras la victoria sobre el Estado Islámico se sienten más seguros en los campos en los que residen y es “prematuro” el forzarles a regresar a sus lugares de origen, donde no tienen garantizada su seguridad ni los servicios necesarios para vivir.

Ese es el mensaje que han enviado este miércoles a las autoridades iraquíes el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), el Consejo Danés para los Refugiados (DRC) y el Comité Internacional de Rescate (IRC) en su informe “El largo camino a casa”.

En la actualidad, unos 2,5 millones de ciudadanos permanecen desplazados en Irak, principalmente en el norte del país, la zona más afectada por el conflicto con el grupo yihadista.

Según las ONG, unas nueve mil personas fueron obligadas a abandonar los campos para desplazados y regresar a sus casas en Anbar entre noviembre y diciembre de 2017, mientras que otros desplazados en la provincia de Bagdad también han recibido órdenes de volver a casa.

Sin embargo, las tres organizaciones consideran que muchos de los retornos “son prematuros y no cumplen los estándares internacionales de seguridad, dignidad y voluntariedad”.

En muchos casos, la falta de información, las malas condiciones en los campos de desplazados y las restricciones de movimientos a las que se enfrentan, empujan a las familias a volver a sus lugares de origen pese a los riesgos, añaden.

En otros casos, no se les permite elegir sino que se les obliga a regresar contra su voluntad.

Algunos de los que han optado por regresar, obligados o no, no han podido hacerlo y se han visto desplazados de nuevo cuando han llegado a sus lugares de origen.

“Estas prácticas podrían suponer un castigo colectivo perpetrado contra personas con vínculos reales o percibidos con el Estado Islámico”, advierten DRC, NRC e IRC.

La situación para los que regresan se ve complicada aún más por el hecho de que sus lugares de origen siguen siendo inseguros y no cuentan con las condiciones para vivir en ellos, como la falta de servicios básicos como agua o electricidad.

Por ello, no es de extrañar que el 52 por ciento de los desplazados internos en todo Irak que se encuentran en campos digan que no tienen planes de regresar, según un estudio presentado por varias organizaciones en enero.

A su vez, el sondeo que han llevado a cabo las tres ONG en Anbar ha puesto de manifiesto que solo el 56 por ciento tiene intención de regresar, el 50 por ciento por motivos sentimentales, el 20 por ciento por los limitados medios de vida en los campamentos y el 20 por ciento por los servicios limitados que hay en estos.

Frente a ellos, el 38 por ciento de los consultados en dos campos para desplazados aseguran no tener planes por ahora para regresar a sus casas.

El 84 por ciento de los desplazados consultados dice sentirse más seguro en los campamentos que en sus zonas de origen y el 62 por ciento considera que no dispondría de ayuda si regresara.

Solo un uno por ciento de ellos han contado que saben que su casa sigue en pie, mientras que el 50 por ciento han indicado que sus casas resultaron dañadas o totalmente destruidas.

Por otra parte, el 16 por ciento han indicado que sus intentos por regresar a sus lugares de origen se han visto bloqueados, una cifra que concuerda con el 23 por ciento que les habían impedido regresar en un estudio realizado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en todo el país sobre los obstáculos para el retorno.

“Es trágico pensar que la gente se sienta más segura en los campos que en sus hogares cuando este conflicto se supone que ha terminado”, ha lamentado el director del NRC en Irak, Petr Kostohryz.

“La gente teme represalias, los artefactos sin explotar o simplemente no tener un lugar al que regresar”, ha añadido.

“No puede haber esperanza para la paz en Irak si las autoridades no pueden garantizar que la gente puede regresar a su hogar de forma segura”, ha denunciado el responsable del NRC.

La directora en Irak del IRC, Wendy Taeuber, ha advertido de que “existe un riesgo real de que pronto veamos a más personas empujadas a regresar a casa antes de que sea seguro”.

“Los iraquíes se merecen un hogar seguro y permanente para reconstruir sus vidas y comunidades”, ha sostenido, reclamando tanto al Gobierno iraquí como a la comunidad internacional más esfuerzos para garantizar la seguridad de quienes regresan al tiempo que se sigue apoyando a quienes optan por seguir en los campos de desplazados.

“Necesitamos prevenir el ciclo de desplazamiento. Aunque entendemos que las autoridades, y a menudo la gente, siente que tienen que regresar a casa y normalizar su vida, también sabemos que a menos que se haga adecuadamente no equivale a una solución duradera y llevará a desplazamiento continuado y repercusiones”, ha apuntado el director del DRC en el país, Ian Dawes.

Así las tres organizaciones han reclamado a las autoridades iraquíes que respeten el derecho de los desplazados a elegir si regresan y cuándo hacerlo y que ayuden a quienes no pueden o no quieren hacerlo a encontrar soluciones alternativas.

Por su parte, la comunidad internacional debe seguir financiando la asistencia humanitaria para Irak para evitar que los desplazados regresen prematuramente a sus hogares, han incidido.

(Fuente: Agencias)

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