Irak tardará más de una década en limpiar de explosivos la ciudad de Mosul

(ADI).- Irak tardará más de una década en poder “limpiar” Mosul occidental de artefactos explosivos no detonados, dada la gran cantidad y diversidad de los que quedan en la ciudad tras la liberación de 32 áreas del yugo del Estado Islámico (EI).

Así lo afirmó en una rueda de prensa el director en Irak del Servicio de Minas de Naciones Unidas (UNMAS), Pehr Lodhammar, que durante más de 30 años ha trabajado en la detección y limpieza de explosivos en varios países.

Lodhammar dijo que lo que ha observado en Irak, y especialmente en Mosul —principal bastión de los extremistas en el país—, “no se compara con nada con lo que he visto antes”.

“He trabajado en 14 países y nunca había visto la complejidad, la densidad y la diversidad de los artefactos explosivos que vemos en Mosul”, reconoció.

Lodhammar explicó que lo que caracteriza a Mosul son dos aspectos: la gran variedad de artefactos explosivos, tanto oficiales como caseros, y que hay muchos en todo su territorio.

Los artefactos oficiales provienen de todos los implicados en el conflicto: del Ejército regular iraquí, de las fuerzas de la coalición internacional que lo ayudan y del Estado Islámico, mientras que los improvisados son de los yihadistas.

“Se encuentran en cada casa, en cada esquina, en todas las infraestructuras, en las plantas de agua, de energía, en los hospitales, y son de todos los tipos, de los más tradicionales a los más sofisticados, incluidos los caseros”, aseguró.

Esta situación provoca que la ONU necesite personas muy cualificadas y con mucha experiencia.

“El contexto en el que trabajamos precisa de profesionales con 25 años de experiencia. En una tarea de limpieza de minas antipersonales tradicional se puede entrenar a una persona en cuatro semanas. Pero para hacer lo que hay que hacer en Irak, se necesitan años de experiencia”, apuntó.

El director en Irak del Servicio de Minas de Naciones Unidas relató que hay “miles” de cinturones explosivos, lo que significa que los milicianos vestidos de negro pusieron en una línea de varios kilómetros un artefacto explosivo cada dos metros, como barrera y protección a su huida.

“Sólo en la Corte Suprema encontramos 44 chalecos suicidas, nueve artefactos caseros no detonados, 64 detonadores, 232 morteros, 48 cohetes, 72 municiones y 109 granadas”, indicó, y añadió que en el hospital de Mosul occidental localizaron 2.500 artefactos, desde granadas pasando por minas, y centenares de explosivos caseros.

Todo ello hace estimar a la ONU que la “limpieza” llevará “más de una década, asumiendo que después durante años se encontrarán bombas abandonadas aquí o allí”, lamentó.

“Vemos munición lanzada por aviones de 226 kilos que se hunden a 15 metros de profundidad. Para sacar una de estas piezas del suelo se necesitan semanas…y hay centenares de miles de artefactos explosivos”, insistió el experto.

Otro problema adicional es que se estima que dos tercios de los artefactos se encuentran bajo los escombros, lo que complica mucho el trabajo y aumenta el riesgo de accidentes durante las tareas de reconstrucción.

Lodhammar manifestó que gran parte de su tarea en Irak es la de concienciación y educación para entrenar a la población civil sobre cómo detectar y actuar para evitar detonar uno de estos artefactos.

Hasta la fecha han logrado formar a más de 400.000 personas con muy buenos resultados.

El director en Irak del Servicio de Minas de Naciones Unidas no pudo indicar cuántas víctimas mortales o cuántos heridos han resultado de detonaciones, pero dijo que los accidentes ocurren “casi diariamente”.

Por otra parte, los países y organismos internacionales reunidos en Kuwait prometieron 30 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irak tras la guerra contra el Estado Islámico, un tercio de los 88.200 millones que Bagdad calcula que necesitará en los próximos cinco años.

Las promesas fueran hechas en el último día de la Conferencia Internacional de Donantes celebrada esta semana en Kuwait por los principales aliados de Irak, en especial sus vecinos árabes, la ONU y la Unión Europea, aunque la mayor parte de esa cifra son préstamos e inversiones, y muy pocas donaciones directas.

Pocos participantes anunciaron donaciones directas, sin llevar aparejadas contrapartidas, y no se ha establecido una fecha límite para la entrega de los fondos, sino que la ONU y el Banco Mundial harán un seguimiento de las promesas hechas en la Conferencia.

La Unión Europea anunció que destinará 400 millones de euros (unos 495 millones de dólares) a acciones humanitarias, de desarrollo y estabilización, que serán costeados con fondos del presupuesto del bloque.

Por su parte, la ONU presentó un programa de estabilización de dos años, valorado en 1.050 millones de dólares, que se dirigirá a comunidades consideradas “de riesgo”, por el peligro de que puedan volver a convertirse en focos de extremistas si no se les ofrece asistencia.

Mientras, Turquía prometió cinco mil millones de dólares en préstamos y Estados Unidos elevó en tres mil millones sus créditos concedidos al país árabe.

De los países vecinos del golfo Pérsico, Emiratos Árabes Unidos anunció una ayuda directa a la reconstrucción de 500 millones de dólares, además de otros 5.500 millones en inversiones en el puerto de Um Qasar y en la base aérea de Al Rashid.

Arabia Saudí desembolsará 1.500 millones de dólares en inversiones y ayuda al fomento de las exportaciones de Irak, que se concentran en el sector petrolero; mientras que Kuwait ofrecerá una ayuda de dos mil millones, la mitad en inversiones y la otra mitad en préstamos.

En el mismo contexto, el Banco Mundial anunció un acuerdo con el Gobierno iraquí para dos proyectos que suman 510 millones de dólares, por lo que la financiación total a este país asciende a 4.700 millones de dólares.

Las ONG que participaron desde el pasado lunes en un encuentro paralelo a la conferencia de donantes anunciaron compromisos totales por 310 millones de dólares en proyectos humanitarios en Irak.

Al término de la cita internacional, el ministro de Exteriores de Irak, Ibrahim al Yafari, admitió que la cifra recaudada “es poco respecto a lo que se necesita para las ciudades destruidas”, pero aseguró que su Gobierno valora las aportaciones, “que no son pocas”.

El titular destacó que, además de los enormes daños materiales, el conflicto con los yihadistas ha dejado 18 mil muertos y 36 mil heridos en su país.

(Fuente: Agencias)

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