Las primeras familias cristianas vuelven a Bartella tras ser liberada del Estado Islámico

(ADI).- En los pueblos de la Llanura de Nínive, que fueron ocupados y saqueados entre 2014 y 2016 por el Estado Islámico, el olor a pintura fresca sustituye por fin el hedor a quemado. En Bartella, el primer pueblo iraquí de la Llanura de Nínive liberado de las manos de los extremistas, han regresado a sus casas recién reconstruidas las seis primeras familias cristianas, tras un exilio de tres años en el Kurdistán iraquí.

Antes de la ocupación por el grupo yihadista, que comenzó el 6 de agosto de 2014 y terminó con su liberación el 20 de octubre de 2016, en Bartella vivían 3.400 familias. Tres años de rapiña y destrucción por parte de las huestes de Abu Bakr al-Baghdadi han dejado sus huellas. Unas 94 casas de familias cristianas han quedado completamente destruidas (bombardeadas o hechas estallar); 364 han sido víctimas de las llamas y 1.372 fueron dañadas al menos ligeramente.

El Comité de reconstrucción de Nínive (NRC), coordinado por el P. Andrzej Halemba, director del departamento de Oriente Próximo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), ha reconstruido ya 17 casas; otras 150 están esperando a la financiación, después de las estimaciones de costes llevadas a cabo por los ingenieros, para poder iniciar los trabajos.

“En Bartella, poco a poco vuelve a ponerse en funcionamiento la red de abastecimiento de agua. También la luz eléctrica vuelve poco a poco”, dice el joven ingeniero Noor Sabah Dana, responsable de la reconstrucción de las casas en el NRC.

Son pequeños milagros en un pueblo que muestra por todas partes las profundas cicatrices causadas por la ocupación de los milicianos vestidos de negro. “Cada día vuelven al menos doscientas familias de Erbil a Bartella, para limpiar sus casas y volverlas a hacer habitables”, continúa Noor Sabah Dana. Esta es la razón por la que delante de las casas hay tantas bolsas de basura. “La familias vienen aquí, tiran los escombros y hacen limpieza en sus casas”, explica.

“Después de todo lo que ha pasado, volvimos a esta casa y pedimos ayuda a la Iglesia en Bartella”, expone Mark Matti Ishaq Zora, hijo de Matti, un agricultor del lugar y propietario de la vivienda. “Un equipo de expertos vino aquí e hizo un dictamen de todo lo necesario: pintura, instalación eléctrica, puertas y ventanas, tuberías”, recuerda. “Esta es nuestra ciudad, nuestra vida, nuestra historia. Además, en Kurdistán estamos viviendo en malas condiciones económicas; la alimentación y los alquileres son caros”, asegura. “Por esto deseo decir a todas las familias de Bartella que regresen aquí. Hay agua y electricidad, y la Iglesia nos ayuda. Agradecemos a ACN que nos haya ayudado a reparar nuestra casa. Es realmente bonito volver a vivir aquí”, concluye.

Los desafíos a los que se enfrentan los cristianos en la Llanura de Nínive son enormes. Actualmente hay registradas 14 mil familias que huyeron de Mosul y sus alrededores viviendo en Erbil (aproximadamente 90 mil personas), cerca de 13 mil casas necesitan ser reconstruidas.

(Fuente: ACN)

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