Vuelve la Navidad a Mosul

(ADI).- La iglesia de San Pablo de Mosul ha recuperado las canciones típicas de Navidad por primera vez desde que la ciudad, la segunda en población de Irak, cayera en manos del Estado Islámico en el 2014. La ciudad norteña fue liberada, tras nueve intensos meses de combates, por el Ejército iraquí el pasado mes de julio. El templo todavía mantiene las huellas de la violencia. De hecho, muchos de los escombros han servido para construir la gruta donde se colocó el pesebre con el Niño Dios.

Entre grandes medidas de seguridad, el patriarca caldeo mar Louis Raphael I Sako ha pedido a las decenas de fieles que han asistido a la celebración eucarística, que ha empezado con el himno nacional, que recen por “la paz y la estabilidad en Mosul, Irak y todo el mundo”. En su homilía, ha insistido en el desafío de la unidad entre los diferentes colores que componen el mosaico del actual país árabe, superando la tentación del sectarismo y de la venganza. “Con esta misa, enviamos un mensaje de paz y de amor porque Cristo es el mensajero de la paz y no hay vida sin paz”, ha dicho mar Sako después de la ceremonia religiosa.

Entre los presentes, ha habido una delegación de las primeras 70 familias cristianas que volvieron después de la liberación de la capital de la provincia de Nínive. Farqad Malko, una fiel que hace poco regresó a la ciudad, ha señalado que “celebrar esta misa en Mosul es muy importante para reactivar la vida cristiana”. Como otros muchos cristianos, Malko se vio obligada a huir en el 2014, cuando los yihadistas entraron a sangre y fuego a la ciudad, gracias, en gran parte, a la estampida de los soldados del Ejército iraquí. La conquista de Mosul fue vital para extender el dominio del Estado Islámico por el norte de Irak.

En medio de las velas, los árboles de Navidad y de sábanas blancas extendidas para cubrir las ventanas rotas como consecuencia del ensañamiento, los musulmanes de Mosul se han mezclado estos días con su vecinos cristianos. “Debemos reconstruir las iglesias destruidas (la de San Pablo es la única abierta de momento en la ciudad) para animar a que regresen los cristianos que se fueron”, ha afirmado Hosam Abud, un vecino postrado en una silla de ruedas. La derrota de los extremistas todavía no ha tenido el efecto del retorno masivo de gran parte de la población que huyó hace tres años.

“Es nuestra tierra, nuestras casas, y vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para reconstruir Mosul junto a nuestros hermanos de todas la religiones”, ha apuntado la joven Mina Ramez, de 20 años, que hace apenas dos meses que regresó a la ciudad. “Nunca abandonaremos la tierra que nos ha visto nacer”, ha añadido.

Entre los vehículos blindados y soldados fuertemente armados que han custodiado el templo, se podía ver la fotografía colgada del arzobispo Paulos Faraj Raho, secuestrado y asesinado en 2008, que se convirtió en el símbolo de todos los sufrimientos que se vivieron en la ciudad de Mosul.

Durante los tres años de terror del autoproclamado Califato, las minorías religiosas, especialmente los yazidís y los cristianos de la Llanura de Nínive, fueron perseguidos por los milicianos vestidos de negro, provocando un éxodo masivo. El precio en sangre que los habitantes de Mosul pagaron para ver la ciudad iraquí liberada fue de entre 9.000 y 11.000 muertos, casi diez veces más de lo que se dijo hace unos meses.

Lentamente, la comunidad cristiana en Mosul intenta volver a la normalidad. La Santa Misa presidida por el patriarca caldeo es un signo de esperanza, en un contexto que sigue siendo muy difícil y está lleno de incertidumbre.

(Fuente: Agencias)

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