La Iglesia beatifica a 60 mártires de la Familia Vicenciana asesinados en España

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(ADI).- El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Angelo Amato, ha invitado a recordar a los mártires del siglo XX en España —entre ellos, los 60 que han sido beatificados este sábado en Madrid— para que no se repita “el terror de aquellos años oscuros”.

“Con frecuencia en España se realizan beatificaciones de mártires de la fatídica persecución religiosa de los años 36 al 39. La Iglesia celebra estos eventos con un doble propósito: para invitar a los fieles a permanecer firmes en la fe y para exhortar a todos a evitar el terror de aquellos años oscuros que cubrieron vuestra hermosa patria de la sangre de personas inocentes e indefensas”, ha indicado el purpurado italiano durante la ceremonia de beatificación de 60 mártires pertenecientes a la Familia Vicenciana y que ha tenido lugar en el Palacio de Vistalegre de Madrid.

En este sentido, ha insistido en que “no se puede ni se debe olvidar esa trágica historia, un ejemplo de heroísmo cristiano pero también una página oscura de crueldad gratuita contra personas indefensas e inocentes”, para “que no se repita una oleada similar de odio fraticida”.

Según ha precisado el cardenal Amato, en la documentación de la causa de beatificación se evidencia que la única razón de sus asesinatos fue “el hecho de ser católicos”.

En concreto, ha indicado que en aquellos años, “en muchas regiones españolas reinaba el hostigamiento y la arbitrariedad más absoluta con el único objetivo de aniquilar a la Iglesia católica” y ha lamentado que “los lugares de culto fueron incendiados, los conventos clausurados, las escuelas ocupadas y la gente encarcelada y asesinada”.

“Esta ola de vandalismo ciego e ignorante destruyó objetos y monumentos del pasado, precioso patrimonio artístico de España. No hubo ningún respeto a la libertad y dignidad de las personas, fue una tormenta que azotó violentamente a la nación cubriéndola de polvo, de humo, de sangre y de cadáveres; fue una macabra exaltación del mal y del odio”, ha lamentado el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Por ello, ha puntualizado que celebrar a los mártires de la persecución religiosa es al mismo tiempo “celebrar el misterio del amor absoluto de Dios” y “acercarse al misterio del mal absoluto causado por el enemigo de Dios”.

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“Los mártires nos introducen en el luminoso horizonte de la auténtica humanidad, sus verdugos por el contrario, en las tinieblas del corazón humano. Los primeros nos edifican, los segundos nos obligan a repudiar sus malvadas acciones”, ha explicado.

En cualquier caso, el cardenal Angelo Amato ha ensalzado el coraje y la firmeza en la fe con la que estos sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos católicos respondieron a esta “persecución ciega e inhumana”.

En concreto, ha puesto algunos ejemplos como el del padre Vicente Queralt, “un sacerdote culto, buen orador, que distribuía entre los necesitados todo lo que recibía de su familia”, que fue capturado y fusilado el mismo día; el de los jóvenes Manuel Trachiner Montañana y Vicente Cecilia Gallardo, capturados en la carretera de Canillas al ser encontrados llevando en sus maletas la sotana y el crucifijo; o el del religioso paúl José Ibáñez, que tras ser detenido cuando iba a celebrar misa en un hospital madrileño, “fue obligado a caminar desnudo, fusilado, abandonado y descuartizado”.

“Estos son solo algunos ejemplos de los atroces sufrimientos, ellos son testigos de la vida buena del Evangelio, sus asesinos no honran la dignidad de ser humano”, ha indicado el purpurado italiano. No obstante, ha añadido que los cristianos también deben “orar por los verdugos” y “perdonar” como lo hicieron los propios mártires cuando iban a ser asesinados.

Los nuevos beatos son 40 misioneros paúles —24 sacerdotes y 16 hermanos—, dos hijas de la Caridad, 13 laicos de las asociaciones vicencianas y cinco sacerdotes diocesanos de Murcia, asesores de esas asociaciones.

De todos ellos, 39 eran de Madrid: 14 misioneros y seis laicos del barrio de Chamberí, padres de familia y miembros de la Asociación Caballeros de la Virgen Milagrosa; diez misioneros de la Casa Misión de Atocha; seis pertenecían a la Casa Noviciado de Hortaleza; tres a la Casa Misión de Valdemoro y uno a la pequeña comunidad de la calle Fernández de la Hoz.

Los otros 21 fueron asesinados en Cataluña, Valencia y Murcia. Mártires en Barcelona fueron tres misioneros paúles y dos hijas de la Caridad; otro misionero paúl fue asesinado en Gerona; en Valencia, dos misioneros paúles y un joven hijo de María; en Murcia, un misionero paúl, cinco sacerdotes diocesanos y seis laicos hijos de María de la Medalla Milagrosa.

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(Fuente: Agencias)

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