Hasta 5.600 combatientes extranjeros del Estado Islámico han regresado a casa

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(ADI).- Noqueada en las que fueran las dos capitales de su Califato, Mosul y Al Raqa, la amenaza del Estado Islámico (EI) vuelve a casa. Al menos 5.600 personas de 33 nacionalidades, entre hombres, mujeres y niños, han retornado a sus países de origen en los últimos años, según un informe del centro de estudios antiterroristas The Soufan Center.

“Los estados no han encontrado aún el modo de abordar el problema de los retornados. La mayoría están encarcelados o han desparecido de la luz pública. Se necesita compartir más información e investigación para desarrollar estrategias que hagan frente a esta amenaza”, subraya el documento.

El listado, trazado a partir del estudio de diferentes fuentes nacionales e internacionales, está encabezado por Rusia -han vuelto 400 de los 3.417 yihadistas que viajaron a Siria e Irak-; Arabia Saudí -760 de 3.244 han enfilado el retorno-; Jordania -250 de 3.000- ; Túnez -800 de 2.926- y Francia -271 de 1910-.

Hasta 40.000 extranjeros alcanzaron Siria e Irak para enrolarse en las filas del grupo yihadista. Los datos recuperados de centros administrativos situados en cuarteles de la ciudad siria de Al Raqa han logrado identificar a unos 19.000. El centro reconoce que el flujo de combatientes se estancó a finales de 2015 cuando la organización radical suní comenzó a acumular derrotas y los estados implementaron medidas para bloquear los viajes.

“A la cifra habría que sumar los números no publicados de otros países. Es un gran desafío para las entidades encargadas de velar por la seguridad y aplicar la ley”, esboza el informe de 40 páginas. Más allá de las diferentes razones para regresar, el estudio identifica hasta cinco categorías de retornados: “desde aquellos que fracasaron en su objetivo de integrarse dentro de la estructura del Estado Islámico hasta los terroristas más extremos que han sido enviados a cualquier lugar del mundo para luchar por el Califato”.

“Independientemente de si han sido dirigidos o alentados por los retornados, la amenaza de ataques terroristas en los países de origen por parte de partidarios del EI que no viajaron hasta el frente será un riesgo real durante muchos años”, desliza el documento. “Resulta inevitable pensar que algunos de los retornados seguirán comprometidos con la yihad violenta”, admite el texto tras alertar de los intentos de “mantener la marca viva” allende Siria e Irak, en plena desintegración del Califato. “Quienes regresaron podrían ser especialmente vulnerables al contacto con gente que formó parte de las redes de reclutamiento”.

Entre las poblaciones retornadas, que han sobrevivido a los enfrentamientos, figuran menores y mujeres. “Es un problema singular porque los estados tratan de batalla para comprender cuál es la mejor manera de reintegrarlos. Mecanismos de apoyo social y salud mental serán especialmente relevantes en el caso de los menores, algunos de los que han sido adiestrados para usar armas y asesinar”, sugiere el informe, que destaca como especialmente alarmante la generación nacida bajo el yugo del Califato y entrenada para ser sus cachorros.

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