Continúa la tensión entre Erbil y Bagdad

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(ADI).- La tensión continúa en Irak entre la región autónoma del Kurdistán y el Gobierno central, después de que las fuerzas de Bagdad expulsaran a las tropas kurdas de Altun Kubri, el último enclave que controlaban en la región de Kirkuk.

La Comandancia de Operaciones Conjuntas del Ejército iraquí justificó su irrupción en dicha población, asegurando que había presencia de “terroristas” del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y de combatientes kurdo-iraníes, junto a las fuerzas de seguridad kurdas.

En un comunicado, la Comandancia del Ejército iraquí señaló que sus hombres fueron atacados con proyectiles de mortero y misiles MILAN que impactaron en un tanque, causaron la muerte de dos soldados e hirieron a otros cinco.

Por su parte, la Comandancia de las Fuerzas peshmerga del oeste de Kirkuk dijo en una nota que la zona de Altun Kubri era un lugar de convivencia pacífica entre kurdos y turcomanos, antes del ataque de las milicias progubernamentales Multitud Popular, lideradas por chiíes.

Además, negó la presencia de fuerzas del PKK e iraníes, así como el empleo de cohetes MILAN.

En su escrito, las Fuerzas peshmerga acusaron a las milicias chiíes Multitud Popular de usar en su ofensiva tanques estadounidenses Abrams y carros de combate T-72, así como vehículos blindados Hummer.

Tras la celebración, el pasado 25 de septiembre, de un referéndum de independencia en el Kurdistán iraquí, rechazado por Irak, Bagdad adoptó una serie de medidas entre las que se encuentra la reciente operación militar para recuperar los territorios situados en las regiones disputadas por ambas partes, en las provincias de Kirkuk, Diyala y Nínive (norte de Irak).

Según la agencia de noticias iraquí (IMNA), el Ejército también tomó este fin de semana la pequeña población de Taqtaq dentro del territorio del Kurdistán, pero que pertenecía a Kirkuk antes de 2003.

Este avance se suma al despliegue de fuerzas realizado en la provincia de Nínive, donde el Ejército arrebató a los kurdos las zonas de Zamar y Ein Zala, así como 44 pozos petrolíferos, sin que se produjeran enfrentamientos.

El Ministerio de Inmigración iraquí anunció que la operación militar provocó la huida de 119.525 kurdos, que se refugiaron en la región autónoma del Kurdistán iraquí.

El responsable para la región autónoma kurda en el Ministerio, Yuan Mahmud, aseguró que un total de 77 mil desplazados llegó a la ciudad de Erbil, capital del Kurdistán, y que el resto se repartió entre otras zonas de la provincia.

El portavoz de la oficina del primer ministro iraquí, Saad al Hudizi, manifestó ayer que cualquier negociación con los kurdos está condicionada al reconocimiento de la unidad del país y de la Constitución, así como al control por parte del Gobierno central de los pasos fronterizos, aeropuertos, la riqueza mineral y las fuerzas de seguridad kurdas.

A su vez, el Gobierno del Kurdistán dio la bienvenida al comunicado del Departamento de Estado norteamericano, en el que Washington pidió al Gobierno de Bagdad que coordine con las autoridades kurdas todos sus movimientos militares en las zonas que ambos se disputan para “calmar” la situación y evitar malentendidos o nuevos enfrentamientos.

(Fuente: Agencias)

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