Recuperan los cuerpos de los 21 cristianos coptos asesinados por el Estado Islámico en Libia

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(ADI).- Los cuerpos de los 21 cristianos coptos asesinados por el Estado Islámico en la ciudad libia de Sirte en 2015 han sido recuperados este sábado y trasladados a una morgue de Misrata para su identificación y una investigación judicial.

Según la oficina de investigación del Departamento de Prevención del Crimen de Misrata, las víctimas fueron decapitadas y sus cuerpos estaban vestidos con los trajes de “ejecución” naranjas con los que fueron asesinados.

El jefe de investigaciones de la Procuraduría General de la Nación, Sadek Assour, anunció la semana pasada de que uno de los miembros del grupo yihadista reveló el lugar en el que se encontraban los cadáveres durante un interrogatorio.

“Ha dado detalles de cómo se produjo y del lugar en el que fueron enterrados los cuerpos. Nos hemos puesto en comunicación con las autoridades militares en la zona para tratar de hallarlos y esperamos encontrarlos”, afirmó Assour.

Los 21 cuerpos fueron encontrados en una zona de costa en el extrarradio de la ciudad con las manos esposadas a la espalda. Junto a los cadáveres enterrados en una fosa común fueron halladas las cabezas.

El asesinato de este grupo de cristianos coptos en febrero de 2015 en Libia a manos de una filial de la organización radical suní fue un martirio en toda regla. Junto con ellos murió también un joven proveniente de un país subsahariano.

Según los informes, este último no era cristiano originalmente pero quiso dar la vida como sus compañeros. Ciertamente, las imágenes de las decapitaciones en la costa mediterránea del norte de África sacudieron al mundo entero.

El obispo copto católico de Giuzeh, Anba Antonios Aziz Mina, dijo en declaraciones a la Agencia Fides que “el vídeo de las ejecuciones se ha realizado como si se tratara de una terrible representación cinematográfica, con el objetivo de sembrar el terror. Sin embargo, en ese producto diabólico del horror sanguinario, se ve que algunos mártires, en el momento de su tremenda ejecución, repiten ‘Señor Jesucristo’”.

“El nombre de Jesús fue la última palabra que pronunciaron sus labios. Como en la pasión de los primeros mártires, se confiaron a aquel que poco después les acogería. Así celebraron su victoria, la victoria que ningún carnicero les podrá quitar. Ese nombre susurrado en el último instante fue como el sello de su martirio”, añadió el obispo.

Pero quiénes eran estos hombres, de dónde venían, cómo eran sus vidas. Sabemos que procedían de los alrededores de Minya, en Egipto, y que 13 de ellos eran del pueblo de Al Our. Fue el hambre lo que les empujó a ir a Libia. Así que, obligados por las circunstancias, hicieron las maletas y pusieron rumbo a la ciudad de Sirte.

Como miles de inmigrantes procedentes de toda África, se reunían cada mañana en un punto concreto de la ciudad esperando a que les viniesen a buscar para trabajar. Algunos días les contrataban, otros no. Algunas jornadas sacaban 50 dinares (unos 35 dólares americanos), otras 80. En cualquier caso, mucho más de lo que se gana en Egipto, donde la mayoría de trabajadores apenas llega a los 100 dólares mensuales.

La odisea empezó el 27 de diciembre de 2014. Militantes del Estado Islámico, en expansión en Libia, entraron en el edificio donde se hospedaban las víctimas. De madrugada, se llevaron a un grupo de egipcios coptos y a un inmigrante subsahariano. Había más gente, pakistaníes y de otras nacionalidades, pero fueron a por los cristianos. Unos días después tuvo lugar un segundo asalto.

Tras los secuestros, los yihadistas difundieron las fatídicas imágenes, tituladas “Un mensaje firmado con sangre a la nación de la cruz”, en las que estos 21 trabajadores aparecen vestidos con monos de color naranja. La secuencia concluye con un mar ensangrentado.

Después de las decapitaciones, la Iglesia Copta publicó la lista con sus nombres pero sólo había 20 personas. Más tarde se informó de que el mártir número 21 era Mathew Ayariga. Este joven no era cristiano, pero se convirtió al ver la fe de los demás. Cuando los terroristas le preguntaron si rechazaba a Jesús, a pesar de saber que iba a ser asesinado, dijo sin ambages: “Su Dios es mi Dios”. Mathew confesó a Cristo con su sangre.

Quienes conocieron a estos mártires del siglo XXI aseguran que eran personas sencillas. No necesitaron de estudios de teología para defender su fe con su propia vida. Para perdonar a sus ejecutores antes de ser asesinados.

A apenas una semana de su bárbaro homicidio, el patriarca Tawadros II decidió incluir a los 21 mártires en el Synaxarium. La máxima autoridad de la Iglesia Ortodoxa Copta de Alejandría también estableció que su memoria litúrgica se celebre el 8 del mes de Amshir, que corresponde al 15 de febrero del calendario gregoriano, es decir, cuando fue difundido el vídeo del macabro asesinato. Significativamente, Tawadros II decidió mantener la fecha a pesar de que en el calendario litúrgico copto se reserve ese día para la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo.

(Fuente: Agencias)

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