La comunidad internacional se opone de forma unánime al referéndum kurdo en Irak

Captura de pantalla 2017-09-24 a las 9.21.38

(ADI).- El referéndum de independencia que el Gobierno del Kurdistán iraquí ha convocado para el próximo lunes ha suscitado el rechazo de todos sus vecinos, Estados Unidos, Rusia y Naciones Unidas. A pesar de sus diferencias, comparten el temor a que desencadene la partición de Irak y agrave las tensiones étnicas y sectarias en la región. Irán ha amenazado con cerrar su frontera y Turquía estudia sanciones comerciales e incluso medidas militares. La consulta, que sólo cuenta con el respaldo explícito de Israel, pone del mismo lado a Estados Unidos e Irán, aunque sus motivos sean muy distintos.

Altos funcionarios iraníes y estadounidenses han pasado la semana viajando entre Bagdad, Erbil y Suleimaniya para tratar de convencer tanto a los dirigentes kurdos como al Gobierno central de que lleguen a un compromiso. Del lado norteamericano, Brett McGurk, enviado especial para la lucha contra el Estado Islámico, ha intentado que los partidos kurdos se pusieran de acuerdo para, a través del Parlamento regional, pedir al presidente Masud Barzani que retrase el voto hasta después de las elecciones de 2018. Esa fórmula permitiría que el veterano líder salvara la cara, a la vez que evitaría poner contra las cuerdas a las autoridades federales.

El Gobierno iraquí no ha dejado de repetir que el referéndum viola la Constitución, cuyo artículo primero establece “la unidad de Irak”. De ahí que el primer ministro, Haider al-Abadi, recurriera al Tribunal Supremo que ha ordenado la suspensión de la consulta para estudiar las alegaciones. El problema es que Al Abadi no cuenta con potestad real dentro del Kurdistán, dado que la región autónoma dispone de sus propias fuerzas armadas y sistema legal independiente. La situación se complica en las llamadas zonas en disputa, como Kirkuk, Sinjar o Makhmur, donde junto a los peshmerga kurdos sigue presente la Policía Federal.

El viernes, el influyente general iraní Qasem Soleimani ha mantenido una reunión con los responsables regionales kurdos, que muchos analistas ven como la advertencia final. A nadie se le escapa el ascendiente de Irán sobre las Unidades de Movilización Popular, las milicias integradas mayoritariamente por chiíes surgidas tras la expansión del Estado Isámico en 2014 y cuyos líderes no han ocultado su disposición a enfrentarse a las fuerzas kurdas para defender el territorio iraquí. Teherán ya avisó a Erbil el pasado domingo de que cerrará su frontera con el Kurdistán si se separa de Irak, una escalada de la retórica tras el anuncio del referéndum de independencia.

Estados Unidos, por su parte, teme que el voto debilite a Al Abadi ante las elecciones del año que viene, lo que reforzaría a Irán y sus aliados.

La situación de Turquía es más compleja. Aunque siempre se ha opuesto a la independencia, mantiene una estrecha relación comercial y política con Barzani y su Partido Demócrata de Kurdistán. Erbil, y en menor medida Suleimaniya, está llena de empresas turcas de todo tipo, desde muebles a construcción. El petróleo kurdo, así como la mayoría del que se extrae de la disputada provincia de Kirkuk, se exporta a través del puerto turco de Ceyhan. De ahí que su reacción inicial no haya sido tan fuerte como la iraní.

Los 15 miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas han publicado esta semana un comunicado unánime en el que exhortan al Gobierno kurdo a solucionar sus problemas con el Gobierno iraquí a través de un “diálogo constructivo” y “acuerdos”. Así, el máximo órgano de la ONU se ha unido a las voces que rechazan la consulta popular convocada de forma unilateral por parte del Gobierno Regional del Kurdistán. El Consejo de Seguridad teme que el referéndum independentista tenga un efecto desestabilizador en la región, debilitando la ofensiva militar contra los yihadistas. Asimismo, “puede impedir los esfuerzos para asegurar el regreso voluntario y seguro de más de tres millones de refugiados y desplazados internos”, señala el documento.

Los ministros de Exteriores de Irak, Irán y Turquía han aprovechado la Asamblea General de la ONU para abordar el desafío kurdo. Tras su reunión han subrayado su oposición inequívoca a la consulta y han anunciado contramedidas coordinadas. También Arabia Saudí ha apelado a “la sabiduría y experiencia” de Barzani para que renuncie al plebiscito y evite “nuevas crisis”.

Rusia ha mantenido silencio hasta este viernes. En una llamada a su homólogo iraquí, el ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, ha reafirmado su apoyo a “la unidad, soberanía e integridad territorial de Irak”.

El primer ministro iraquí se ha reunido durante el fin de semana con el enviado especial de la ONU en Irak, Jan Kubis, que le reiterado la postura negativa del organismo respecto al referéndum de independencia de la región autónoma del Kurdistán, una consulta prevista para mañana.

Sólo Israel ha respaldado la decisión kurda. “Israel apoya los esfuerzos legítimos del pueblo kurdo para alcanzar su propio Estado”, ha declarado el primer ministro israelí, Benajamin Netanyahu, convirtiéndose en el único jefe de Gobierno que lo hace.

Etiquetado , , , , , , , , , .Enlace para bookmark : permalink.

Deja un comentario