Las fuerzas iraquíes retienen a cientos de familiares de combatientes del Estado Islámico

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(ADI).- Las fuerzas iraquíes tienen retenidos a más de 1.300 mujeres y niños extranjeros, que son familiares de combatientes del Estado Islámico, en un campo para desplazados en el norte de Irak, según informaron las autoridades locales.

Las 1.333 personas, procedentes de 14 países distintos, se entregaron a las fuerzas kurdas a finales de agosto después de que las tropas iraquíes expulsaron al grupo yihadista de la ciudad norteña de Tal Afar, cerca de Mosul, explicaron fuentes militares.

Las mujeres y los niños no serán acusados de delito alguno y podrían ser repatriados a sus países de origen, añadieron esas mismas fuentes. La mayoría proceden de Asia Central, Rusia y Turquía, pero también hay personas de lugares como Japón y Corea del Sur.

Decenas de miles de extranjeros viajaron a Irak y Siria para vivir en el autoproclamado Califato islámico. El territorio bajo control de la organización radical suní se ha reducido rápidamente en los últimos dos años, a medida que las fuerzas iraquíes y sirias han retomado varias ciudades y pueblos.

La liberación de las regiones iraquíes controladas hasta ahora por el grupo yihadista ha permitido el progresivo retorno de sus habitantes originales. En provincias como Al Anbar han vuelto ya muchos civiles a sus casas tras la expulsión de los milicianos vestidos de negro.

Sin embargo, las organizaciones humanitarias han alertado recientemente de la situación en la que han quedado las familias de aquellos iraquíes que han colaborado con el Estado Islámico. Pueden llegar a superar las 200 mil personas. La mayoría son mujeres y niños. Los líderes tribales ya han adelantado que no piensan permitir que regresen a sus ciudades de origen.

Lejos de las autoridades, en el sistema tribal de los árabes suníes de Irak está vigente la práctica de la “diya”, el pago de una reparación monetaria a cambio del perdón por haber cometido un delito de sangre, por lo que no se descarta que las tribus derrotadas que se unieron o apoyaron al Califato estén intentando reintegrarse en la sociedad apelando a este método ancestral.

Ciertamente, existe el temor a los actos de venganza por parte de algunos ciudadanos cuyos hijos, padres o hermanos murieron a manos del grupo yihadista.

Por su parte, el Gobierno no ha tomado aún una decisión sobre qué hacer con los hijos, los hermanos, los padres o las esposas de los combatientes del Estado Islámico, sobre los que no pesa ninguna condena judicial, pero sí un estigma que amenaza con perseguirles toda su vida.

Actualmente, los extremistas todavía dominan en Irak la comarca de Al Hauiya, a unos 300 kilómetros al norte de Bagdad, y parte de la zona de la frontera con Siria, en el oeste del país, un amplio territorio en su mayoría desértico, a excepción de algunas zonas pobladas en la ribera del río Eúfrates, como la comarca de Al Qaim.

(Fuente: Agencias)

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