La provincia de Kirkuk vota a favor del referéndum de independencia del Kurdistán iraquí

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(ADI).- El consejo de la provincia iraquí de Kirkuk ha votado a favor de participar en el referéndum de independencia que celebrará el 25 de septiembre la Región Autónoma del Kurdistán iraquí, una decisión que ya ha sido criticada por el primer ministro del país, Haider al-Abadi.

Según las informaciones facilitadas por la prensa local, 24 de los 26 miembros del organismo que han participado en la votación han votado a favor de participar en el plebiscito. El consejo cuenta en total con 41 escaños.

El resultado refleja la complejidad étnica de Kirkuk, una provincia rica en petróleo que la Constitución sitúa bajo control de Bagdad, pero los kurdos reclaman como propia y cuyo control ejercen en la práctica desde que la defendieron del avance del Estado Islámico en junio de 2014.

Ahmad Askari, líder de la facción Hermandad en el consejo, ha destacado que “se trata de un día histórico”, recalcando que “Kirkuk es parte inseparable del Kurdistán”.

Por contra, el líder del Frente Turcomano, Hasán Toran, ha dicho que se trata de una decisión “peligrosa”, pidiendo a la comunidad turcomana que boicotee la votación.

Al Abadi ha denunciado que la decisión es “incorrecta”, argumentando además que es “inconstitucional” y “sin valor”. El primer ministro de Irak se ha pronunciado en numerosas ocasiones en contra del referéndum en la región autónoma.

Los líderes políticos del Kurdistán iraquí también han manifestando de diversas maneras la intención de involucrar a los cristianos en el apoyo al plebiscito.

“Ahora, la prioridad es apoyar el retorno de los refugiados, la reconstrucción de las ciudades y pueblos devastados por la guerra. No creo que sea el momento de perderse detrás de grandes proyectos, los cuales también se caracterizan por la falta de realismo en una fase de incertidumbre, marcados por la voluntad de un estado autónomo perseguido por los kurdos”, afirmaba a principios de mayo el patriarca caldeo mar Louis Raphael I Sako en una entrevista.

La provincia de Kirkuk —cuyo subsuelo guarda una décima parte de las reservas de petróleo de Irak— es reclamada por el Kurdistán y por el Gobierno central como parte integrante de su territorio, lo que la convierte en uno de los principales puntos de fricción entre ambos.

Los kurdos llevan reclamando Kirkuk desde el derribo de Saddam Husein en 2003. Sin embargo, la que ellos consideran su capital histórica, es también reclamada por árabes y turcomanos, y cuenta además con una pequeña minoría asiria (cristianos). Los kurdos denuncian la arabización del siglo pasado y todos los demás, la influencia kurda de la última década. De ahí, el boicoteo de árabes y turcomanos a todo lo que tenga que ver con el referéndum.

El presidente de la región autónoma, Masud Barzani, afirmó a finales de junio que el resultado del referéndum de independencia será vinculante, agregando que la fecha y el modo de llevar a cabo la misma son negociables.

“El 25 de septiembre, el pueblo del Kurdistán iraquí decidirá en un referéndum vinculante si quiere independencia o seguir siendo parte de Irak. La votación resolverá un conflicto tan antiguo como el propio Estado iraquí entre las aspiraciones del pueblo kurdo y un Gobierno en Bagdad que no ha tratado a los kurdos como ciudadanos completos”, indicó Barzani, en un artículo publicado en un conocido diario estadounidense.

En el mismo, resaltó que “el ejercicio por parte del Kurdistán iraquí de su derecho a la autodeterminación no amenaza a nadie y hará que esta región volátil sea más estable”.

“No alterará las fronteras de ningún país vecino y, si se hace bien, fortalecerá las relaciones entre los árabes y los kurdos de Irak. Estamos dispuestos a hacer todo lo posible para satisfacer las preocupaciones de Irak en el caso probable de que el voto sea favorable a la independencia”, dijo.

En este sentido, manifestó que las autoridades del Kurdistán “desean incorporar únicamente los territorios en los que la población quiera por amplia mayoría ser parte del Kurdistán”. “Lo último que queremos es una disputa territorial duradera con Irak que pueda envenenar nuestras relaciones futuras”, añadió.

A principios de abril, el Gobierno del Kurdistán iraquí había aprobado la celebración del referéndum de independencia de Irak durante este mismo año tras una reunión de los dirigentes de los dos principales partidos, la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) y el Partido Democrático del Kurdistán (PDK).

En la declaración conjunta, ambos partidos dijeron que la nación kurda tiene derecho a votar su propio futuro, según la práctica de autodeterminación ya que es “derecho natural de la nación de Kurdistán decidir sobre su camino político y administrativo en un referéndum y como entidad de un estado independiente”.

La independencia es una vieja y firme aspiración de los kurdos que sus dirigentes han contenido debido a la enorme oposición que genera en los países vecinos. La existencia de importantes comunidades kurdas en Irán, Turquía y Siria hace temer un efecto contagio. Además, un Kurdistán independiente carecería de acceso al mar, por lo que su viabilidad depende de las buenas relaciones con su entorno.

Pero más allá de cuestiones legales y geoestratégicas, el referéndum constituye un pulso entre Erbil y Bagdad por el reparto del presupuesto nacional. A principios de 2014, el Gobierno central suspendió sus trasferencias al regional kurdo por el empeño de este en vender directamente el petróleo que obtiene en su territorio, lo que puso a Erbil en una situación muy difícil al no poder abonar los salarios de sus funcionarios. La disputa sólo se desbloqueó parcialmente cuando Bagdad aceptó que Kurdistán exportará directamente parte de su petróleo, ante la necesidad de contar con su ayuda para hacer frente al Estado Islámico.

Muchos observadores ven en la consulta una “carta política” con la que el presidente kurdo buscaría oficializar su control de los campos de petróleo del oeste de Kirkuk, reforzando a su formación política, el Partido Demócrata de Kurdistán (PDK), frente a sus socios de Gobierno, pero rivales políticos, de la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK).

La región del Kurdistán iraquí, en el norte del país, es autónoma e independiente ‘de facto’ desde la guerra de Irak de 1991 y cuenta con su propio ejército, los Peshmerga.

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