Reabre el primer bar en Qaraqosh

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(ADI).- La paulatina retirada del Estado Islámico en Irak ha hecho posible la reapertura de un bar en la ciudad de Qaraqosh, en el norte del país. Es el primer establecimiento de estas características que reabre sus puertas desde que la organización radical sunita fuese expulsada de la ciudad durante las primeras etapas de la campaña del Ejército iraquí para retomar Mosul, situada a unos 15 kilómetros al oeste.

Los clientes son principalmente cristianos que tuvieron que huir en masa cuando hace tres años los yihadistas tomaron el control de la ciudad y les dieron un ultimátum: pagar un impuesto, convertirse al islam o morir. Quienes regentan el local, sin embargo, son musulmanes que tuvieron que cerrar ante las estrictas prohibiciones con el alcohol y el tabaco que el Estado Islámico establecía.

En su vuelta a la normalidad, el dueño del bar, Abu Firas, ha cubierto las marcas de balas de la pared con carteles publicitarios de cerveza y ha tapiado un gran agujero detrás del fregadero por el que los milicianos pasaban a la tienda de al lado sin ser detectados.

Firas espera que la reapertura devuelva la vida a su ciudad y ayude a revertir el éxodo de la población cristiana. “Día a día el negocio va mejorando”, asegura.

Alrededor de 400 familias han regresado a Qaraqosh, que fue el mayor asentamiento cristiano en Irak hasta que los extremistas se hicieron con el control de la zona y los fieles se vieron obligados a huir.

“Amo mi ciudad. Quiero que vuelva a ser lo que era”, declara un cliente cristiano que prefiere no decir su nombre, mientras descansa de las labores de reconstrucción. Tuvo que irse a Europa y volvió hace 15 días a su tierra. “No he decidido si regresar a Francia o quedarme aquí”, apunta.

Su principal preocupación es la seguridad, afirma, pero no es el Estado Islámico lo que le inquieta. El mayor peligro ahora es la violencia entre grupos paramilitares rivales que patrullan las calles de Qaraqosh y sus alrededores.

Este bar es una muestra de que la convivencia pacífica es posible. Sin embargo, muchos musulmanes suníes de las aldeas vecinas habían apoyado a los combatientes vestidos de negro, lo que podría desatar una escalada de violencia social en la ciudad.

El Gobierno iraquí declaró la liberación de Mosul el pasado 9 de julio, pero para la recuperación de la región aún es necesario encontrar a los familiares desaparecidos, reconstruir los hogares, restablecer los medios de subsistencia y lograr la reconciliación, lo que supone un desafío que tomará tiempo.

(Fuente: Agencias)

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