Irak – Las familias de los yihadistas que murieron en el campo de batalla luchan para superar el estigma

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(ADI).- A medida que los días de control por parte del Estado Islámico de amplias franjas de Irak llegan a su fin, están surgiendo dudas sobre qué hacer con sus familias. Por ahora, muchas de ellas están encarceladas en un campamento al este de Mosul, donde los últimos desplazados de la ciudad han sido trasladados.

“Todos los hombres fueron abatidos”, cuenta Umm Hamoudi, de 62 años, que huyó del distrito de Midan la semana pasada con 21 miembros de su familia, todos mujeres y niños. Su marido, un miembro del Estado Islámico, resultó herido en los combates para liberar la Ciudad Vieja. Intentaron sacarle del campo de batalla pero pesaba demasiado, así que le dijeron adiós y le abandonaron allí para que muriera.

Los civiles desplazados están regresando poco a poco a sus casas para reconstruir sus vidas, pero los que sufrieron tres años de violencia extrema y privación bajo el Estado Islámico afirman que los familiares de los yihadistas no tienen cabida entre ellos.

En diferentes zonas arrebatadas al grupo radical suní han aparecido octavillas amenazando a las familias de los combatientes y grupos de vigilantes ha lanzado granadas contra sus casas.

“La venganza no es una cura”, defiende Ali Iskander, el máximo responsable del distrito de Bartella, donde se encuentra el campamento.

Las autoridades locales de Mosul emitieron recientemente un decreto para exiliar a las familias de los milicianos vestidos de negro a campamentos para que sean rehabilitados ideológicamente.

Para los grupos de defensa de los Derechos Humanos, el castigo colectivo mina las perspectivas de reconciliación tras la derrota del Estado Islámico en Irak.

“Si les aislamos, ¿cómo les traeremos de vuelta al redil de la nación?”, se pregunta un responsable local. “Se convertirán en Daesh”, advierte.

Muchos expertos auguran un futuro complicado para Irak pese a que se acabe con la organización extremista. Será difícil mantener la paz en una sociedad muy dividida y marcada por la violencia sectaria. Todas las partes han cometido abusos, tanto los yihadistas como las milicias que se defendieron y han llevado a cabo la reconquista. La convivencia se antoja complicada en la cuna de la civilización. Los cristianos, que son los únicos que creen en el perdón, tendrían que jugar un papel determinante en el necesario proceso de reconciliación nacional.

(Fuente: Agencias)

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