Saudíes e ISIS: una nueva prueba del vínculo existente

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(ADI).- Desde el año 2014, 400 jóvenes saudíes y kuwaitíes han salido de los Estados Unidos para unirse al ISIS o Al Qaeda en Siria e Irak. Por lo general, se trata de estudiantes universitarios con becas en América o estudiantes con doble nacionalidad por haber nacido en los Estados Unidos de padres que trabajaban o estudiaban en América, en línea con la legislación del “Ius Soli”.

Los saudíes cuentan con el número más alto de residentes en los Estados Unidos enrolados en los grupos terroristas. Así lo revela un informe del Instituto de Asuntos del Golfo (IGA, por sus siglas en inglés), un centro de estudios con sede en Washington, que se opone al régimen de Riad. El Instituto, que habría facilitado al FBI nombres, fotografías y detalles de los combatientes islámicos, ha denunciado algo aún más inquietante: desde el 2014, las autoridades sauditas estarían al tanto de este flujo, pero nunca habrían advertido a los americanos, más bien habrían cubierto las operaciones de reclutamiento.

La complicidad de Riad

El informe del IGA explica que Riad gestiona uno de los sistemas de seguimiento de sus ciudadanos más sofisticados en el mundo; y este sistema es controlado directamente por el Ministerio del Interior. El Gobierno saudí puede verificar todos los desplazamientos de cualquiera de sus ciudadanos, pero “nunca ha compartido alguna información con el Gobierno americano sobre los estudiantes que han salido de los Estados Unidos para unirse al ISIS y a otros grupos terroristas en Siria e Irak”. El IGA también ha denunciado que, tras la alerta dada a las autoridades americanas, no se ha hecho nada.

En la síntesis hecha pública del informe, el IGA además de identificar con fotos y una breve semblanza a veinte yihadistas saudíes que salieron de los Estados Unidos (de los cuales solo tres todavía estarían vivos), enumera los nombres de los diplomáticos saudíes que estarían involucrados: serían cuatro funcionarios, entre la embajada en Washington, el Instituto de Cultura y las autoridades de Riad.

¿Están detrás del 11 de septiembre los saudíes?

La relación entre Arabia Saudita y el terrorismo suní es una cuestión ampliamente conocida por la opinión pública americana.

En julio de 2016, el presidente Obama decidió hacer públicas las famosas 28 páginas de la investigación del Congreso sobre el 11 de septiembre, ocultas durante años en los archivos del FBI por motivos de seguridad nacional. Las páginas estaban relacionadas con la posible implicación de Arabia Saudita en los atentados que sacudieron a América y al mundo.

Hay que recordar que 15 de los 18 atacantes eran saudíes, Osama bin Laden era saudí y Al Qaeda es un producto de la estrategia del terror desarrollada por Riad.

A pesar de que la Administración Obama y la corriente mayoritaria se han apresurado a descartar el tema por infundado, en las 28 páginas surgieron varios elementos que mostraban la colusión entre la inteligencia saudí y los terroristas de Al Qaeda; empezando por la “asistencia sustancial” que dos agentes secretos de Riad dieron a algunos de los secuestradores: Omar al-Bayoumi, que alojó a los terroristas del Pentágono, durmió con ellos la noche antes del ataque y trabajó encubierto para una empresa de Defensa saudí; y Osama Bassnan, “partidario de bin Laden”. El documento también hace referencia a un miembro de la familia real saudí y embajador saudí en Washington, el príncipe Bandar, gran amigo de la familia Bush y que después del 11 de septiembre fue puesto a cargo de la Dirección Nacional de Inteligencia saudí.

¿Están detrás del ISIS los saudíes?

Arabia Saudita ha sido acusada recientemente de apoyar al ISIS, cuya ideología, acordémonos, es la derivación del fundamentalismo wahabí, fundamento de la Casa Real de los Saud.

Fue Hillary Clinton, en una admisión clamorosa revelada por Wikileaks, la que reconoció como Arabia Saudita y Qatar proporcionaban “apoyo financiero y logístico clandestino al ISIS y a otros grupos radicales suníes”; admisión que no impidió que la señora siguiese recibiendo millones de dólares para su fundación del mismo gobierno que ayudaba al terrorismo.

Y fue el entonces vicepresidente Joe Biden el que confesó la ayuda dada al ISIS en Siria por parte de algunos países (entre ellos, precisamente, Arabia Saudita); aunque, al final, tuvo que retractarse de sus declaraciones ante el riesgo de una crisis en las relaciones internacionales.

¿Son nuestros aliados los saudíes?

Mientras Arabia Saudita rompe sus relaciones diplomáticas con Qatar, acusándolo de vínculos con el terrorismo (abriendo una crisis sin precedentes en la zona) y la Administración Trump elige Riad como un socio esencial en la lucha contra el fundamentalismo (y como su principal comprador de armas en línea con la política de Obama), debe tenerse en cuenta el papel que uno de los regímenes más oscurantistas del mundo ha tenido en los últimos años en el crecimiento y la propagación del terrorismo islamista sunita, no solo en Oriente Medio sino también en Europa, donde los saudíes financian las mezquitas y las escuelas coránicas salafistas desde las que se predica el odio a Occidente.

Luchar contra el terrorismo aliándose con quien lo financia (para tratar de dividir al frente fundamentalista sunita) puede ser un movimiento estratégico extraordinario; o un suicidio.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

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