Islamismo en Indonesia y la mano de Arabia Saudita

OLYCOM_20170531192015_23311322

(ADI).- Si Indonesia se convierte en presa del islamismo, el mundo tendrá un problema muy grave al que enfrentarse. Por desgracia para el mundo, esta perspectiva no es tan remota e Indonesia en los últimos meses, está confirmando la sospecha sobre el ascenso del islamismo también en este Estado. Un problema que no es insignificante, ya que, con sus 257 millones de habitantes, Indonesia es el país de mayoría musulmana más poblado del mundo. El 90% de la población del país abraza la cultura sunita, en particular, la escuela jurídica y religiosa shafí, pero tiene diferentes connotaciones vinculadas a la antigüedad del pueblo de Indonesia. Una antigüedad que ha impregnado la cultura islámica que llegó a Indonesia y ha modelado los rasgos que la hacen única en el mundo. Y en esto, la isla de Java, la más poblada del país, es paradigmática de lo que siempre se ha vivido en un delicado pero estable equilibrio entre los grupos étnicos y religiosos.

Equilibrio que en los últimos meses, sin embargo, parece tener que sucumbir a una proliferación de radicalismo islámico que está socavando la estabilidad de la civilización de Indonesia. Recientemente, de hecho, el fundamentalismo islámico ha aterrizado también en Indonesia, y ha convertido al país en un terreno fértil para muchos grupos terroristas o de inspiración fundamentalista que quieren que Indonesia se transforme en un país culturalmente ligado al wahabismo o a un Islam mucho más radical, excluyendo a las otras confesiones o a cualquier forma de Islam “impuro”.

Yakarta ha supuesto en este periodo un ejemplo importante de cómo el tema religioso sea especialmente grave en la Indonesia contemporánea. El ex gobernador ha sido declarado culpable de blasfemia por un tribunal islámico tolerado en la isla, y la ciudad ha sufrido un atentado, posiblemente suicida, que ha causado la muerte de dos policías, y ha herido a otras personas y que ha sacudido a la ciudad, haciéndola entrar en un estado de pánico. El hecho de que estos ataques hayan tenido lugar en un período comprendido entre la fiesta de la Ascensión y el comienzo del Ramadán, para muchos analistas no es causal: detrás habría interés poco ocultos de provocar la ira entre cristianos y musulmanes, consiguiendo alterar un equilibrio milenario entre las dos religiones.

Muchos se preguntan por qué en los últimos años el fenómeno islámico radical está explotando en un país como Indonesia. Ciertamente, en este cambio ha influido de manera relevante una contribución desde el exterior, que con el tiempo ha cambiado la cara del Islam en el país. Esta influencia viene de Arabia Saudita. Desde 1980, la monarquía saudí ha invertido millones de dólares en un proyecto de transformación cultural del país. En Indonesia, se han abierto alrededor de 150 mezquitas wahabíes con fondos saudíes, así como una universidad en Yakarta, y se han proporcionado libros e incluso profesores a más de cien colegios. Las escuelas de lengua árabe han crecido exponencialmente. Son muchísimas las becas, para que los jóvenes indonesios estudien en Arabia Saudita.

Confirmando la importancia de la contribución saudí en el mundo indonesio, este año por primera vez desde 1970, un monarca de Arabia ha realizado una visita oficial a Yakarta. Una visita que ha producido casi mil millones de dólares de inversión en materia de investigación, pero que con el tiempo podría significar un aumento en las relaciones entre Riad y Yakarta. Se habla incluso de una posible inversión de trece mil millones de dólares en el sistema escolar y universitario indonesio por parte del Estado saudí, y está claro que este dinero no es dado a la beneficencia, sino que implica decisiones políticas por parte de Indonesia, sin duda en línea con la voluntad de Arabia Saudita, también y sobre todo en el ámbito cultural, religioso y por lo tanto, en última instancia, político.

La visita del rey Salman a Indonesia debe ser analizada, sin duda, como la voluntad de fortalecer la presencia árabe en el país y como la confirmación de lo importante que es el crecimiento del islamismo para Riad, también en clave política. Tener una Indonesia donde prolifera la secta wahabí significa, a largo plazo, tener el control de una facción peligrosa, y por lo tanto poder tener un peso muy importante en la estabilidad no solo del Estado, sino de toda la región del Sudeste Asiático. Los atentados más recientes demuestran que el riesgo no es remoto, y Filipinas, un poco más al norte, evidencia que no se puede excluir un peligro islamista afín al Estado Islámico también en el sudeste de Asia. Al contrario, la proliferación de enfrentamientos étnicos vinculados también a las religiones podría, una vez resuelto el problema en Siria, crear una base sólida para repetir la experiencia de la rebelión salafista en otras zonas de Asia.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

Etiquetado , , , , .Enlace para bookmark : permalink.

Deja un comentario