Los sacerdotes reconstruyen los pueblos de la Llanura de Nínive destruidos por los yihadistas

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(ADI).- Después de celebrar la Misa, el Padre Georges Johola se quita los paramentos, se arremanga y corre para coordinar las obras. En el pueblo iraquí de Qaraqosh, de hecho, las casas que pertenecían a los cristianos y que fueron dañadas durante la ocupación del Estado Islámico son 6.727, de las cuales 115 fueron completamente destruidas. Su reconstrucción, para permitir que los cristianos iraquíes regresen, ha sido asumida por los sacerdotes. Por lo tanto, en Irak hay muchos religiosos que se han convertido en improvisados ingenieros, arquitectos o aparejadores. “Aquí en Irak, si la Iglesia no se ocupa de resolver las necesidades de estas personas pobres, no lo hará nadie”, afirma el Padre Johola, sacerdote caldeo y miembro del Comité de Reconstrucción de Nínive (NRC, por sus siglas en inglés), el organismo creado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada para coordinar la reconstrucción de los pueblos de la Llanura de Nínive destruidos por los yihadistas.

Los sacerdotes han planeado cuidadosamente la reconstrucción, clasificando los viviendas en base a los daños sufridos. “Vamos a empezar a reconstruir a partir de aquellas parcialmente dañadas, con el fin de permitir que las familias vuelvan a entrar tan pronto como sea posible”, indica el padre Johola. “Hará falta tiempo, pero somos optimistas”, asegura el sacerdote. Los esfuerzos de los 40 ingenieros voluntarios y más de 200 trabajadores se concentran, por ahora, “en las aldeas que han estado menos tiempo en manos del Estado Islámico”. Es el caso de “Telskuf y Bakofa”, dice el Padre Salar Boudagh, vicario general de la diócesis de Alqosh y miembro del Comité de Reconstrucción de Nínive. Para reconstruir pueblos como Batnaya, donde más del 80 por ciento de las casas fueron destruidas, sin embargo, hará falta mucho más tiempo.

No sólo. También se necesitará una gran cantidad de dinero. Para reparar una casa incendiada se necesitan, de hecho, aproximadamente 25 mil dólares, mientras que para reconstruir una vivienda destruida por completo se necesitan al menos 65 mil. Por ahora, Ayuda a la Iglesia Necesitada ha proporcionado una contribución inicial de 450 mil euros, que permitirán reconstruir las primeras cien casas. Pero la fundación pontificia, que se dedica a ayudar a los cristianos perseguidos en el mundo, ha estimado que para la reconstrucción de la Llanura de Nínive se necesitarán más de 250 millones de dólares.

Antes de ser invadida por los yihadistas del Estado Islámico en el verano de 2014, la provincia de Nínive estaba salpicada de pequeñas ciudades y pueblos predominantemente cristianos. Eran 1.450 las familias cristianas que vivían en Telskuf, 110 eran las que habitaban en Bakofa, 950 en Batnaya, más de 700 en Telkef y 875 en Karamles. “La primera condición para el regreso de estas familias es la seguridad”, subraya el Padre Boudagh. “Afortunadamente, esta zona está patrullada por los Zeravani, una milicia cristiana en la que confiamos ciegamente”, explica el sacerdote.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

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