Irán – Rouhani se enfrenta a los poderes establecidos, incluso a los Estados Unidos

Captura de pantalla 2017-05-20 a las 11.51.11

(ADI).- En las elecciones presidenciales que se celebran en Irán, el presidente saliente Hassan Rouhani se enfrenta al candidato Ebrahim Raisi. El primero, pragmático y moderado, llevó a la firma del acuerdo en materia nuclear, que permitió una mejora en las relaciones internacionales e incluso en la economía iraní, aunque no en la medida esperada. Logró detener la inflación, reabrió muchos canales comerciales, pero la tasa de desocupación sigue en niveles del 12%. El segundo, conservador, quiere una mayor presencia de la religión en la sociedad y una relación más conflictiva con Occidente. Como hizo en el pasado el populista Mahmud Ahmadinejad, ha prometido que si gana, otorgará un subsidio a todos los desempleados.

Según fuentes iraníes, Rohuani sigue representando la esperanza para su gente y la población urbana cosmopolita. Reconocen que el actual presidente ha hecho grandes esfuerzos para que Irán sea aceptado dentro del concierto de las naciones. También aprecian la mayor libertad que se disfruta en las ciudades: los niños y niñas van juntos; se puede entablar conversaciones y debates sin censura; los compromisos internacionales en el ámbito cultural; la vestimenta es más liberal; hay un mayor apoyo hacia las figuras femeninas. A raíz de estas aperturas liberales, Rouhani ha recibido el aval de dos grandes personalidades: el ex presidente Mohammed Kathami y el líder de la oposición Mir Hossein Mousavi. Ambos están bajo arresto domiciliario forzoso, debido a su apoyo al movimiento democrático de la Ola Verde suprimido en 2009-2010, después de las elecciones (fraudulentas) que llevaron a Ahmadinejad a la victoria. Su apoyo a Rouhani se manifestó a través de un mensaje publicado en las redes sociales.

Pero Raisi cuenta con el apoyo de los grandes poderes del país. En primer lugar, el no oficial del gran ayatolá Alì Khamenei, que criticó a Rouhani en varias ocasiones. Khamenei y la órbita de los ayatolás temen el crecimiento de una sensibilidad liberal, especialmente entre los jóvenes, que los ven como “parásitos”, dado que el clero chiíta y los seminarios son pagados en su totalidad con los impuestos estatales. Al mismo tiempo, los jóvenes rechazan  la injerencia sofocante de las reglas islámicas en su vida privada.

Raisi también puede contar con el apoyo de los Pasdaran, los antiguos Guardianes de la Revolución, que controlan el Ejército y tienen en sus manos la economía del país. Según muchos iraníes, son precisamente los Pasdaran quienes más provecho han sacado del embargo de todos estos años, habiendo creado un florecientísimo mercado de contrabando. Por otro lado, dada su alianza con los ayatolás más conservadores, ellos pueden –en nombre de la “religión”– requisar terrenos, obligar a dar “ofrendas”, manejar contratos y reivindicar monopolios.

Los iraníes viven con amargura esta candidatura fuerte. “Todos recuerdan que cuando Raisi era un juez islámico de la Revolución, condenó a muerte a muchas personas”, dice un hombre que hizo la revolución con Khomeini. Según los datos publicados recientemente, Raisi, que en los años 80 era miembro del Comité de la Muerte, decretó la ejecución de más de cuatro mil presos políticos.

Pero Raisi tiene otro aliado previsto/imprevisto: los Estados Unidos. La decisión de Donald Trump de celebrar una reunión de los países árabes en pocos días para “combatir el terrorismo” y armar un frente común contra Irán parece ser una confirmación externa de la validez de la visión conservadora de Raisi y de Khamenei, dispuestos a la “resistencia”.

Según revelaciones semioficiales, el verdadero propósito del viaje de Trump a Riad es la firma de un contrato para la venta de armas a Arabia Saudita por un valor de entre 98 y 128 mil millones de dólares, y que en 10 años podría llegar a los 350 mil millones. Este aspecto tampoco ayuda a la política de tolerancia y diálogo de Rouhani.

Y tampoco ayuda a los cristianos, de los cuales el presidente Trump a menudo dice ser el paladín contra su persecución. En Irán, las comunidades cristianas (y judías) logran vivir de manera tranquila, con sus iglesias, ritos e incluso escuelas. Si bien está prohibido el “proselitismo” esto no es nada en comparación a la prohibición del culto, incluso privado, que rige en Arabia Saudita.

Es cierto que la Casa Blanca confirmó el aligeramiento de las sanciones relacionadas con el acuerdo nuclear. Durante su campaña electoral, Trump –con una posición muy similar a la de Israel– había calificado dicho acuerdo como “el peor que se haya firmado jamás”, no obstante la comunidad internacional haya confirmado, en reiteradas oportunidades, que Teherán está respetando los acuerdos.

El problema es que los Estados Unidos siguen imponiendo, desde hace décadas, una sanción unilateral, que es la prohibición de utilizar dólares en las transacciones financieras que se realicen con Irán. Este límite es la razón por la cual los acuerdos en materia nuclear no han traído todos los beneficios que se esperaban. Cientos de contratos internacionales han quedado en suspenso por el temor a que los Estado Unidos decrete multas y penas contra quien se atreva a suscribir contratos usando dólares. Como comentan algunas fuentes iraníes, “el mejor aliado de Khamenei y de los conservadores es, precisamente, Estados Unidos”.

(Fuente: AsiaNews)

Etiquetado , , , , , , .Enlace para bookmark : permalink.

Deja un comentario