Sacerdote iraquí: el 24 de abril comienza la reconstrucción de las poblaciones cristianas de la Llanura del Nínive

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(ADI).- El 24 de abril es “la fecha simbólica” que marcará el inicio de los trabajos de “reconstrucción” de casas e iglesias de los pueblos y de las pequeñas ciudades de la Llanura de Nínive, devastadas en estos años por los milicianos del Estado Islámico. El P. Pablo Thabit Mekko, sacerdote caldeo de Mosul, ha explicado a AsiaNews lo importante que es iniciar los trabajos y realizarlos rápidamente para impedir la fuga de otras familias cristianas de la región.

Según una primera evaluación, para poner en condiciones más de 12 mil casas destruidas o dañadas de modo más o menos grave, se necesitarán al menos 200 millones de dólares, ha explicado el sacerdote caldeo. Si bien la cifra podría aumentar en un futuro, ha añadido.

El P. Thabit Mekko ha indicado que tienen los documentos que confirman los daños y las necesidades para la reconstrucción. Son datos referidos a las devastaciones sucedidas en cada pueblo. En cada localidad, hay una oficina para la reconstrucción y cada pueblo recibe fondos. El dinero recibido es distribuido en porcentajes, según las necesidades.

El sacerdote caldeo es responsable del campo de refugiados Ojos de Erbil, en la periferia de la capital de Kurdistán iraquí, donde han encontrado refugio centenares de miles de cristianos, musulmanes y yazidíes después de la invasión del Estado Islámico. Todavía hoy, las instalaciones del campo de refugiados Ojos de Erbil hospedan a unas 140 familias. Muchos de estas personas proceden de Karamles, donde el Domingo de Ramos se celebró la primera misa en el templo devastado por los yihadistas.

Actualmente, en Erbil y en el Kurdistán iraquí viven miles de familias desplazadas, hasta 14 mil (unas 90 mil personas), según algunas fuentes. La mayoría de estas familias, aproximadamente 4/5 dependen de las ayudas para su supervivencia diaria, por lo que se hace aún más urgente el trabajo de reconstrucción y el retorno de los desplazados.

Durante la Semana Santa, el mismo P. Thabit Mekko había realizado un llamamiento a las parroquias y los fieles de todo el mundo, para que cada comunidad cristiana “adopte” el arreglo o la reconstrucción de una casa en la Llanura de Nínive. “Para mayo, tenemos programado la publicación de la estimación de los trabajos -ha dicho el sacerdote caldeo- con los fondos disponibles en la actualidad”.

El 24 de abril, el día después de la fiesta de San Jorge, se presenta como la “fecha simbólica del comienzo de los trabajos de reconstrucción”. En esa ocasión, ha adelantado el P. Thabit Mekko, “celebraremos una misa precisamente en la iglesia de San Jorge en Karamles”. “En este momento, con la ayuda de algunos voluntarios, estamos terminando la limpieza del lugar de culto, como se hizo precedentemente con la iglesia de Mar Addai, para poder celebrar la función eucarística junto a la comunidad”, ha apuntado.

La reconstrucción concernirá a algunos de los centros cristianos más importantes de la Llanura de Nínive: Qaraqosh, Bartella, Karamles, durante mucho tiempo en manos de las milicias yihadistas, que allí han causado una ola de horror y devastación. “También hemos pedido ayuda a los propios desplazados -ha asegurado el sacerdote- dirigiéndonos a los albañiles, fontaneros, electricistas, topógrafos. El trabajo de cada uno será esencial para el renacimiento de esta tierra”. Además, participando en la obra “los mismos desplazados se beneficiarán de un salario para poder satisfacer las necesidades de sus respectivas familias”.

El Patriarcado caldeo ha puesto a disposición un fondo, al cual se sumarán (esa es la esperanza del P. Thabit Mekko) donaciones y contribuciones de fundaciones, entes y asociaciones que participan en los trabajos. “Serán los propios refugiados los que se involucren en la reconstrucción, y este es un doble motivo de satisfacción”, ha reconocido. “La Llanura está cambiando el rostro después del Isis, se necesitará tiempo para reconstruir pero se necesita hacer rápido. Mucho dependerá del dinero que llegará, pero el tiempo apremia”, ha proseguido. “El inicio de los trabajos -ha destacado- es un mensaje importante para los refugiados de la Llanura, es una invitación a permanecer y reconstruir, cuando todavía muchos piensan en escapar, en el éxodo al extranjero”. “Es importante permanecer aquí como cristianos y como comunidad iraquí. Somos el pueblo que aún habla la lengua de Jesús, si nos vamos todo se perderá. La zona es casi totalmente segura, en algunos terrenos se esconden todavía minas, pero los trabajos están progresando. Es necesario continuar sin parar y con un renovado entusiasmo”, ha concluido el sacerdote caldeo.

(Fuente: AsiaNews)

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