Los últimos de Mosul

fotonoticia_20170403193426_640

(ADI).- Miles de personas han huido de la ciudad iraquí de Mosul debido a los combates entre las fuerzas iraquies y los milicianos del Estado Islámico. A pesar de ello, algunas familias se han negado a desplazarse a los campamentos ofrecidos por las agencias de ayuda humanitaria y han decidido continuar viviendo en sus hogares en plena zona de guerra.

Abdelraziq Abdelkarim, un pensionista en silla de ruedas que se niega a abandonar su hogar, vive en uno de los frentes más activos de Mosul, a tan solo 200 metros de las zonas estratégicas del grupo radical suní. Fuera de su domicilio, las unidades de la Policía Federal no dejan de disparar a los yihadistas. “No me quiero ir. He vivido toda mi vida en esta casa”, ha asegurado Abdelkarim, un antiguo fotógrafo de 72 años.

Al menos 300 mil personas han huido de Mosul desde principios de octubre, cuando el Gobierno comenzó su ofensiva para liberar la ciudad, pero Abdelkarim y sus amigos temen acabar en un campamento lleno de gente en el que las agencias de ayuda humanitaria ubican a hasta dos familias en una misma tienda debido a la falta de espacio.

“Aún quedamos unas tres o cuatro familias. Las demás se han ido”, ha señalado Abdulá Ahmed, un ingeniero de 42 años. “Al otro lado de la puerta vivían cerca de 50 personas en la misma casa, pero han huido”, ha añadido.

En febrero, las autoridades estadounidenses estimaron que dentro de la ciudad continuaban unos 2.000 combatientes del Estado Islámico, que se resistían con fuego de mortero, francotiradores y terroristas suicidas, dificultando el acceso de las fuerzas iraquíes y aliadas.

Por otro lado, las fuerzas iraquíes han logrado avanzar en su ofensiva contra las huestes de Abu Bakr al-Baghdadi hasta llegar a las inmediaciones de la histórica mezquita de Al Nuri, situándose a 300 metros. La recuperación de este templo musulmán supondría un golpe de enorme importancia simbólica contra la organización terrorista, porque fue precisamente allí donde su líder proclamó en julio de 2014 el Califato islámico.

En las últimas dos semanas, las fuerzas especiales y de la Policía de Irak apenas han avanzado, ya que los coches blindados y los tanques son inútiles en la Ciudad Vieja debido a las estrechas calles, que dificultan su paso.

“Nuestras calles miden un metro y medio de ancho”, ha explicado Ahmed. “Cerca de la mezquita las calles son la mitad de estrechas. Es muy difícil moverse ahí”, ha concluido.

(Fuente: Agencias)

Etiquetado .Enlace para bookmark : permalink.

Deja un comentario