Irak se quema

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(ADI).- El humo se divisa a muchos kilómetros de distancia. Cuanto más nos acercamos, más se parece a una escena de película. Una nube de color gris oscuro, casi negro, domina la ciudad Qayyara, a unos 70 kilómetros al sur de Mosul, liberada en agosto por las fuerzas iraquíes.

La reconquista de Qayyara ha sido muy importante por dos razones: se ha abierto las puertas a la reconquista de la “capital” iraquí del Califato; y sobre todo, ha permitido que Bagdad tome posesión de nuevo de los importantes yacimientos petrolíferos que hacen famosa a esta ciudad y que, de acuerdo a diversas estimaciones, producen un ingreso de alrededor de un millón de dólares americanos al día. El Estado Islámico, después de haber perdido terreno, destruyó por completo los 13 pozos, dejándolos fuera de servicio. Todavía hoy, muchos meses después de la liberación, estos pozos representan un gasto más que un ingreso para Bagdad.

Los yihadistas han destruido los pozos con bombas o, tal vez, con simple dinamita. Según el Ejército iraquí, los terroristas han incendiado todo para esconderse de los aviones de la coalición liderada por Estados Unidos.

Esos 13 pozos continúan ardiendo, creando un desastre ambiental y económico sin precedentes. Aunque la situación parece haber mejorado (Algunos pozos fueron cerrados, de hecho), la mayoría todavía están en llamas. El espectáculo es a la vez espantoso e imponente. El fuego se convierte en una columna de humo, unos 20 metros más alta, recreando una puesta en escena multicolor. Desde la distancia, el espectáculo es increíble. Repartidos en un vasto territorio, los pozos indican su presencia dibujando nubes en el cielo azul, casi oculto. Al acercarse a pocos metros, sin embargo, las llamas rojizas y el calor que aumenta exponencialmente permiten apenas mantener los ojos abiertos.

Los pozos no se dejan quemar indefinidamente. Equipos enteros de expertos y bomberos están, de hecho, tratando de contener los daños. Un trabajo agotador que pasa desapercibido, pero de gran importancia para el futuro del país.

Unos veinte bomberos se acercan a uno de los muchos pozos en llamas. Cerca, se ha creado una especie de lago para permitir que los chorros combatan el fuego. Gracias a algunos contenedores ennegrecidos por el fuego y que tienen una ventana, que son transportados por un bulldozer blindado lo más cerca posible a las llamas, los bomberos son capaces de lanzar chorros continuos de agua. El fuego crea una presión muy alta y los chorros, para combatirlo, deben tener un gran diámetro.

Ahmed, el ingeniero que dirige el equipo, habla un poco de inglés. Me invita a seguirlo para mostrarme el proceso utilizado por los bomberos y técnicos para detener las llamas. La primera opción para combatir el fuego es, obviamente, el agua. Pero no siempre es suficiente y adecuada. Cada pozo es diferente. Si fuera el caso, entonces, se puede utilizar el agua salada, que es más densa. Solo en casos extremos, por último, se procede con arena, barro o cemento. En este caso, lo más probable es que tengamos que recurrir al cemento, ya que el agua no es suficiente. El agua, que parece ser un recurso valioso en un territorio desértico, se bombea desde el río Tigris, no lejos del yacimiento, a través de unas bombas que se utilizan precisamente para luchar contra este infierno.

El Gobierno pierde alrededor de dos mil barriles por día. Un enorme desastre económico que, sin embargo, no es nada si se tienen en cuenta los daños ambientales que se derivan de esta situación. El petróleo ensucia y contamina cada franja de tierra que se cruza en su camino. El agua convierte el terreno en barro hirviendo.

Para Bagdad, el control de estos pozos de petróleo es esencial tanto económica como estratégicamente. El Gobierno iraquí no puede permitirse errores y, por esta razón, los esfuerzos son enormes, como nos confirma Ahmed cuando nos dice que ha recibido nuevo material para hacer frente a la crisis.

Ya han pasado varios meses desde la liberación de Qayyara. Sin embargo, poco ha cambiado. El fuego empieza a quemar. El agua intenta detenerlo, pero sin éxito aparente. También esta es la guerra llevada a cabo por el ISIS.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

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