Irak – Un miembro del Estado Islámico afirma que las violaciones masivas son algo normal

Amaar Hussein, 22, an Islamic State member look out from a prison cell in Sulaimaniya , Iraq February 15, 2017. REUTERS/Zohra Bensemra

(ADI).- Un miembro del autodenominado Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) aseguró este viernes que la violación de mujeres y los asesinatos están a la orden del día dentro de esta organización yihadista.

En una entrevista exclusiva concedida a una agencia británica de noticias, Amaar Hussein señaló que los abusos sexuales cometidos por los milicianos de Daesh son “algo normal”. “Los hombres jóvenes lo necesitan”, añadió, después de que un agente de la lucha antiterrorista le quitase una capucha negra de la cabeza.

Hussein, capturado en octubre de 2016 por las fuerzas kurdas en la ciudad norteña de Kirkuk, afirmó haber violado a más de 200 mujeres de las minorías étnicas presentes en Irak, en su mayoría yazidíes.

Los comandantes del grupo liderado por Abu Bakr al-Baghdadi daban luz verde a ese tipo de actos cada vez con más frecuencia, a medida que los combatientes iban ganando territorios, dijo sin una muestra del más mínimo remordimiento. Él mismo iba casa por casa para abusar de sus víctimas.

Hussein también relató a la agencia de noticias como secuestraron a muchas mujeres de estas minorías para emplearlas como esclavas sexuales, además de ajusticiar a algunos de sus parientes varones.

En cuanto a las matanzas perpetradas por los integrantes de la formación islamista, el joven de 21 años reconoció haber asesinado a alrededor de 500 personas desde que se unió a la banda en 2013. “Disparábamos a quien necesitábamos disparar y decapitábamos a quien necesitábamos decapitar”, enfatizó.

Asimismo explicó que al principio era difícil matar debido a la falta de práctica, pero con el tiempo se hizo cada vez más fácil. Los emires lo entrenaron –apuntó– llevándolo al desierto y obligándolo a quitar la vida desde siete hasta 40 personas a la vez. “Los sentaba, les ponía un venda en los ojos y les disparaba en la cabeza”, aseveró.

Hussein recordó que comenzó su carrera como militante islámico cuando tenía apenas 14 años. Fue atraído a la yihad por su predicador de la mezquita local, luego se unió a Al Qaeda y ahora espera a ser juzgado como miembro del Estado Islámico.

En su pequeña celda de la cárcel, lee todo el día el Corán –su única posesión junto a una manta gruesa– para convertirse en una mejor persona, según manifestó el propio yihadista. Le hacen compañía las consignas religiosas grabadas en los muros de cemento por otros compañeros de armas.

Amaar Hussein se ve a sí mismo como una víctima de las dificultades y la pobreza en su ciudad, Mosul. “No tenía dinero ni nadie que me dijera ‘esto está mal o está bien’. No tenía trabajo, ni amigos, ni nadie que me aconsejara”, concluyó.

Tanto en Irak como en Siria, el Daesh está cometiendo todo tipo de crímenes y ejecuciones más allá de toda imaginación humana, muchas de ellas fueron grabadas y difundidas como propaganda de la mencionada organización.

Amaar Hussein, 22, an Islamic State member sits at his prison cell in Sulaimaniya , Iraq February 15, 2017. REUTERS/Zohra Bensemra

Amaar Hussein, 22, an Islamic State member, has his cuff removed by a counter-terrorism agent inside his prison cell in Sulaimaniya, Iraq February 15, 2017. REUTERS/Zohra Bensemra

Amaar Hussein, 22, an Islamic State member, stands as his head is covered with a black hood while he waits to be escorted to his cell in Sulaimaniya, Iraq February 15, 2017. REUTERS/Zohra Bensemra

(Fuente: Agencia Reuters)

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