El Ejército iraquí lanza una nueva ofensiva contra el Daesh para liberar el oeste de Mosul

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(ADI).- Cuatro meses después del inicio de la campaña militar en Mosul, el Ejército iraquí lanzó este domingo por la mañana una nueva fase de la batalla para arrebatar al autodenominado Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) el oeste de la segunda ciudad del país.

“Anunciamos el inicio de una nueva fase de la operación”, señaló el primer ministro Haidar al-Abadi en un breve discurso televisado. “Nuestras tropas comienzan a liberar a los ciudadanos del terror del Daesh”, añadió Al Abadi en calidad de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

En las primeras horas de la ofensiva la Novena División tomó la villa de Bajira. La Policía Federal, por su parte, se hizo con el control de media docena de localidades en la ruta que conecta Mosul con Bagdad. “Hemos comenzado a atacar desde cuatro frentes”, explicó el general Najim al Yaburi, al mando del Ejército en la provincia de Nínive.

“Mosul sería una batalla dura para cualquier ejército del mundo y las fuerzas iraquíes han asumido el reto”, recalcó el general Stephen Townsend, comandante de la coalición internacional.

La campaña, que arrancó el pasado 17 de octubre, cosechó su principal hito a finales de enero cuando las fuerzas de seguridad lograron expulsar a la organización yihadista del este de la ciudad, su principal bastión en suelo iraquí. Desde entonces, sin embargo, la zona sufrió ataques esporádicos del grupo islamista que dirige Abu Bakr al-Bagdadi desvelando los obstáculos para garantizar la seguridad en las áreas conquistadas.

Recuperar el lado oeste de una ciudad atravesada por el río Tigris se antoja arduo y podría prolongarse durante meses, según diferentes analistas. Aunque su perímetro es menor al del este de Mosul, en el área occidental de la urbe se hallan los principales apoyos de la organización yihadista. A esto, debe sumarse el riesgo de que los terroristas islámicos utilicen a los civiles como escudos humanos.

Su geografía –formada por calles pequeñas y estrechas por las que no pueden penetrar vehículos blindados– fue preparada durante los últimos meses para una resistencia agónica de las huestes de Al Bagdadi. Todos los puentes que unen las dos áreas fueron destruidos. Y como sucedió en otras ciudades bajo su yugo, los combatientes del Daesh perforaron una densa red de túneles entre las viviendas para moverse sin ser detectados.

En el oeste de Mosul se ubican el centro de la ciudad, los principales mercados, la gran mezquita desde la que el líder de la organización yihadista anunció el nacimiento del Califato a finales de junio de 2014 y los principales edificios administrativos del Gobierno.

En las primeras horas del día de hoy, el Ejército iraquí retomó la ofensiva –lanzada el domingo– para conquistar el sector occidental de la ciudad. Fuentes locales confirmaron fuertes explosiones e intensos disparos de artillería entre las partes.

Miles de soldados fueron involucrados en el asalto, con el apoyo de la aviación y la artillería pesada. La Policía ya pudo retomar el control de una central eléctrica en la periferia de Mosul. Sin embargo, los milicianos extremistas sembraron las calles de artefactos explosivos y minas, lo cual hizo que las operaciones avanzaran mucho más lentamente. El Ejército tuvo que enviar brigadas especiales al lugar, para desminar el territorio y así abrir camino a las tropas.

Por su parte, las agencias humanitarias están preparando ayuda y espacio para acoger entre 250 mil y 400 mil civiles que calculan que podrían huir de la segunda urbe de Irak por los combates. Según los expertos, entre 750 mil y 800 mil personas viven en los distritos occidentales de la ciudad controlados por los yihadistas. También se estima que cerca 350 mil niños están atrapados en el oeste de Mosul.

(Fuentes: AsiaNews / Agencias)

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