Pakistán – Un grupo talibán señala a la Iglesia como posible blanco

Taliban

(ADI).- Jamaat-ul-Ahrar, un grupo vinculado a Tehreek-e-Taliban Pakistan que es responsable del atentado ocurrido este lunes frente a la sede de la Asamblea de Punjab en Lahore, ha lanzado una advertencia: las iglesias católicas y los lugares de culto de las minorías religiosas no serán atacados, siempre y cuando no brinden su apoyo a las instituciones del gobierno pakistaní.

En declaraciones a AsiaNews, Saeeda Deep, fundadora del Instituto para la Paz y los Estudios Seculares, ha expresado su preocupación por la seguridad de los lugares sagrados de las minorías, porque “las iglesias y edificios de este tipo son blancos fáciles, a diferencia de los edificios del gobierno, que están bajo una estricta vigilancia. Además, los terroristas saben que al atacar a las minorías, obtienen el favor del público. Ellos están adiestrados para matar, sólo les basta una excusa para ello”.

En un vídeo difundido por la facción talibán, que ha reivindicado el ataque llevado a cabo mientras se desarrollaba una protesta contra la reforma de la Ley de Fármacos, los militantes han afirmado: “Iglesias, templos [hindúes], gurdwara [sijs] y todos los lugares de culto no islámicos no forman parte de nuestros objetivos, mientras estos lugares no sean usados por nuestros enemigos”. La referencia es al ejército pakistaní y al gobierno, a quienes culpan de una operación, llevada a cabo en el 2007, que condujo al asesinato de Abdul Rashid Ghazi, un líder fundamentalista de la Lal Masjid (Mezquita roja), que fue asediada durante días por los fuerzas de seguridad. Por eso, en la grabación de Jamaat-ul-Ahrar se explica que las políticas del grupo toman su nombre de la “operación Ghazi”. Todos aquellos que compitan con Mahoma “y las personas involucradas en crímenes de blasfemia contra el profeta son nuestros blancos”, han asegurado. En este caso están señalando a los ahmadíes, una minoría musulmana considerada herética.

A propósito de las declaraciones de la organización islámica, el Arzobispo de Karachi, Mons. Joseph Coutts, ha explicado que “es difícil comprender a los talibanes. Todo depende del modo en que piensan, de cómo interpretan la noción de enemigo y de cómo conectan las circunstancias entre sí. Son tan resbaladizos como una serpiente en la hierba”. “Podrían llegar a hacer cualquier cosa –ha añadido– a un funcionario del ejército que visite una iglesia, o a un policía que preste servicios de custodia en una misa dominical. Se trata de un tipo de guerrilla distinto. Por eso, tenemos que aprender a protegernos”.

La activista paquistaní Saeeda Deep ha reconocido que “hasta los tribunales tienen miedo de emitir sentencias contra los talibanes o contra aquellos que siguen su ideología. El ahorcamiento de Mumtaz Qadri, asesino y reo confeso del ex gobernador de Punjab Salman Taseer, fue una auténtica rareza. Incluso el hecho mismo de presentar pruebas contra los terroristas implica [recibir] amenazas de muerte”.

El sacerdote Emmanuel Yousaf Mani, director de la Comisión nacional Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Pakistán, ha dicho que no quiere “generar un clima de histeria”. Sin embargo, ha admitido que los comentarios del grupo talibán publicados en las redes sociales “podrían influenciar a muchos lectores”. La situación es todavía más delicada si se considera que la facción Jamaat-ul-Ahrar es la responsable del atentado de Pascua, perpetrado en un parque de Lahore, que el año pasado provocó la muerte de 70 personas, en su mayoría, musulmanes. “Sólo podemos hablar de paz –ha concluido el sacerdote pakistaní-, y pedir a este tipo de grupos que abandonen el terrorismo. No pedimos un tipo de seguridad excepcional, sino que recordamos que es tarea del gobierno proteger a todos los ciudadanos, prescindiendo del credo que profesen”.

(Fuente: AsiaNews)

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