República Centroafricana – Mueren 18 personas en el saqueo de una misión católica

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(ADI).- La misión capuchina de Bocaranga, en el noroeste de la República Centroafricana, fue atacada en la madrugada del pasado jueves. El saldo final es de 18 víctimas, que perdieron la vida en el tiroteo o siendo degolladas, y numerosos heridos que se encuentran en los hospitales locales. Al menos tres grupos rebeldes formados por un total de sesenta personas, atacaron la localidad de 15 mil habitantes, disparando salvajemente y atemorizando a la población.

Al parecer se trata del grupo 3R (“Regreso, Reclamación y Rehabilitación”) formado por pastores de la etnia musulmana Peul, “una rebelión que ha llevado al desplazamiento, sólo en nuestra región, a más de 30 mil personas”, informaron a la Agencia Fides fuentes misioneras.

Los disparos de armas de fuego se prolongaron durante unas cuatro horas, mientras que los rebeldes saqueaban tiendas (al menos 35), varios hogares y las oficinas locales de dos organizaciones no gubernamentales, el Consejo Danés para los Refugiados (RDC) y la IRC (International Rescue Committee) en el noroeste de la República Centroafricana, añadieron esas mismas fuentes.

Las puertas de la misión capuchina fueron forzadas por los rebeldes, donde una veintena de personas se habían refugiado. De allí se llevaron los ordenadores, dinero en efectivo y una motocicleta. Las hermanas de la Caridad lograron refugiarse en su misión con alrededor de 200 mujeres y niños.

“¿Cómo es que sesenta personas aterrorizan a una población de 15 mil habitantes, sin contar los desplazados? ¿Dónde encuentran las armas, por qué, para qué?”, se preguntaron los propios misioneros tras los sucesos.

El brote de violencia provocó el desplazamiento de nueve mil personas que buscaron refugio en bosques situados a unos 20 kilómetros de la ciudad.

La República Centroafricana cuenta con gran cantidad de diamantes y grandes reservas de oro y uranio, pero es uno de los países más pobres del mundo. La mayoría de la población no hace tres comidas al día, su esperanza de vida no supera los 50 años y los niveles de escolarización son muy bajos.

Desde que en 1960 se independizara de Francia, el país se enfrenta a una gran inestabilidad política. A principios de 2013, el grupo rebelde Séléka se hizo con el control de varias ciudades estratégicas, y en marzo tomó la capital; el golpe de Estado condujo a la gradual desestabilización de todo el país a lo largo de los siguientes meses. Las tensiones, la violencia y los ataques contra la población civil fueron incrementándose y propagándose.

En el mes de septiembre de ese mismo año, los grupos de autodefensa anti-Balaka lanzaron a su vez una ofensiva contra Séléka y de paso contra la población civil del noroeste. Desde entonces, la escalada de violencia y los enfrentamientos entre las milicias rivales no han cesado.

La población tiene enormes dificultades para conseguir atención médica, debido a su desplazamiento recurrente y a las deficiencias de un sistema de salud disfuncional y de pocos recursos. Como resultado, muchas personas mueren por enfermedades fácilmente prevenibles y tratables, como la malaria, las infecciones respiratorias o las enfermedades diarreicas. Ya antes de la presente crisis, las tasas de mortalidad en algunas regiones quintuplicaban el umbral de la emergencia.

(Fuente: Agencia Fides / Agencias)

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