Vuelve la primera familia cristiana iraquí a Teleskuf

(ADI).- La comunidad caldea iraquí celebró este lunes la llegada de la primera familia cristiana a Teleskuf. Un acontecimiento histórico, porque marca el regreso de los cristianos a una de las muchas ciudades de la llanura de Nínive, en el norte del país, que habían caído en manos del Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) en el verano de 2014. Un período oscuro, caracterizado por muertes, destrucción de iglesias y de casas, centenares de miles de fieles en fuga que, solo en los últimos meses, registró una inversión de tendencia con el inicio de la ofensiva del Ejército iraquí y de las milicias kurdas.

En declaraciones a AsiaNews, el patriarca caldeo mar Louis Raphael I Sako manifestó su “alegría” y “satisfacción” por este hecho. Además, mar Sako auspició que esta sea solo la primera de muchas familias que puedan abandonar los campos de refugiados de Erbil y del Kurdistán iraquí, para volver a sus tierras, a sus casas.

El Primado de la Iglesia caldea explicó que la primera familia que volvió a Teleskuf está compuesta por seis personas: Naóiq Quliaqus Atto, su esposa, tres hijos y el hermano del cabeza de familia. “Volvieron a su  casa -indicó- después de haber transcurrido dos años y medio como refugiados en un centro de Dohuk”. “Quien recibió a la familia fue el sacerdote local, el padre Salar Bodagh, responsable del comité de reconstrucción. Esto es realmente un signo de esperanza para muchos otros”, enfatizó.

Tras los graves y sistemáticos actos de violencias perpetrados por los milicianos de Daesh, el área oriental de Mosul y los pueblos de la llanura de Nínive iniciaron un lento proceso de vuelta a la normalidad en las últimas semanas. Para permitir el regreso de los refugiados, ante todo, es necesario reconstruir las casas y quitar las minas colocadas por los yihadistas en su huida.

Su Beatitud elaboró en los días pasados una lista de las aldeas de la llanura de Nínive liberadas por el Ejército iraquí (Qaraqosh, Karamleis, Nartella y Tilkeif) y aquellas liberadas por los Peshmerga kurdos (Teleskuf, Batnaya, Boqofa). Según un censo de 1987, antes de la llegada del Estado Islámico, en Mosul y en la llanura de Nínive había unos 130 mil fieles. Unos 90 mil cristianos tuvieron que abandonar la zona cuando comenzó la persecución.

Para mar Sako, es esencial restituir la normalidad a la región y garantizar la seguridad a su gente. Esto solo puede suceder asegurando la provisión de agua, arreglando las calles, reconstruyendo los hospitales, escuelas y lugares de culto, concluyó.

(Fuente: AsiaNews)

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