Daesh expulsa a los habitantes de Mosul y quema sus casas ante el avance de las tropas iraquíes

(ADI).- El Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) quemó casas en los barrios orientales de Mosul -la segunda ciudad más importante de Irak- y expulsó a sus habitantes ante el avance de las tropas iraquíes. Los milicianos extremistas incendiaron decenas de viviendas de familias que se negaron a abandonar sus hogares, tal y como les exigió Daesh, en el barrio de Al Muzana.

El grupo terrorista también informó a las familias del barrio vecino de Al Rifaq de que iban a derribar algunos muros de sus viviendas para poder pasar a través de ellas sin tener que salir al exterior y poder moverse más fácilmente, sin ser blanco de las fuerzas gubernamentales.

Asimismo, los yihadistas expulsaron a los habitantes de la parte occidental del río. Daesh asentó a muchos combatientes y francotiradores en sus hogares y establecimientos comerciales, para repeler el asalto de las Fuerzas Armadas iraquíes.

Recientemente, el Ejército recuperó la totalidad de la parte este de Mosul  y cruzó el río Tigris. Pero el grupo terrorista continúa ocupando la parte occidental de la metrópoli, donde vivían cerca de dos millones de personas antes de la llegada del Estado Islámico en el verano de 2014.

Todos los puentes de Mosul fueron destruidos por los terroristas o por bombardeos de la coalición internacional. Tras un centenar de días de amplia ofensiva del Gobierno iraquí para liberar la ciudad dividida por el Tigris, las fuerzas federales y los yihadistas van ya tomando posiciones a ambos lados del río ante la inminente batalla final.

Soufian al-Mashhadani, un miliciano nativo de Mosul, confirmó que Daesh ha apostado a varios combatientes dentro de algunas casas a lo largo de la orilla occidental del río. “Ellos han impedido que los propietarios de estos hogares y negocios tomaran sus pertenencias y la comida, afirmando que ahora todo es propiedad de los muyahidines”, dijo Al Mashhadani.

Un habitante del sector oriental, Husein Ahmad al Yaryari, recordó que el grupo terrorista evacúa “forzosamente a parte de las familias de los barrios residenciales mientras impide la salida de otras para utilizarlas como escudos humanos durante los combates”. En esta línea, los milicianos extremistas evitan que las personas huyan, con asesinatos para atemorizar a la población.

Algunos consiguieron saltarse esta prohibición de abandonar el sector oriental con pretextos como ir a la compra o al hospital, y se dirigieron a casas de familiares que residen en la orilla occidental del Tigris. “Salen con estas excusas de sus casas y sin llevar equipaje para no levantar sospechas”, explicó Al Yaryari.

En el interior de la urbe, también combaten a los terroristas los llamados Caballeros de Mosul, grupos de vecinos armados desplegados en numerosos distritos que conforman la resistencia interna. Uno de sus dirigentes, Mohamed al Musali, aseguró que otra táctica usada por los yihadistas para dificultar el avance de las tropas iraquíes es la quema de crudo. “Daesh llenó las fuentes de calles y plazas con petróleo -precisó- y luego las incendió para crear columnas de humo que impiden a la aviación sobrevolar” la ciudad.

Al Musali también indicó que las instituciones y servicios públicos dejaron de funcionar en el sector oriental de Mosul, porque el Estado Islámico exigió a sus miembros abandonar estas funciones y unirse a la lucha.

Con las tropas iraquíes pisándoles los talones, los milicianos extremistas recurren a infiltrarse entre los civiles, disfrazarse, esconderse en túneles e inmolarse para tratar de defender su principal feudo en el país. Los combatientes de este grupo terrorista emplean a los habitantes de Mosul como escudos humanos o se visten de civiles para no ser reconocidos por las fuerzas gubernamentales.

Cuando empiezan los combates, muchos yihadistas entran en las casas de los vecinos, suben a las azoteas y obligan a las familias a prestarles ayuda. Para los civiles es imposible negarse a prestar esta asistencia, ya que si lo hacen son asesinados ante otros miembros de su familia acusados de apostasía y espionaje.

Durante la batalla, la táctica de los yihadistas se basa en esconderse en túneles y moverse a través de ellos para sorprender a las fuerzas gubernamentales. Además, colocan artefactos explosivos improvisados, despliegan a francotiradores y realizan ataques suicidas.

Unos 750 mil civiles que viven en el oeste de Mosul se enfrentan a un riesgo extremo ante la próxima ofensiva de las fuerzas iraquíes para reconquistar los barrios en manos del Estado Islámico.

Los responsables iraquíes deben decidir la estrategia a adoptar para liberar esta parte de la ciudad, un poco más pequeña que el este, y donde los yihadistas están mejor implantados. Las fuerzas gubernamentales podrían intentar crear puentes flotantes en el río Tigris para poder llevar a cabo su ofensiva contra el grupo terrorista.

(Fuente: AsiaNews / Agencias)

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