Amanecer en la llanura de Nínive

Durante estos duros años de la oscuridad de la bandera negra del Isis en Irak, Siria, Nigeria… Jesucristo, Sol de justicia, no solo brilló en los corazones de los valientes cristianos perseguidos sino que lo hizo de un modo especialmente admirable. Ellos fueron “luz del mundo” como nos pide a todos Nuestro Señor.

Es hora de contagiarnos todos de ellos y brillar como verdaderos cristianos.

Como decía hermosamente San Juan Pablo II: “¡a vosotros os corresponde ser los centinelas de la mañana (cf. Is 21, 11-12) que anuncian la llegada del sol que es Cristo resucitado!”

Y para ello, nada mejor que imitarlos en algo que se destacan profundamente: su amor a la Virgen María. Los cristianos perseguidos en Medio Oriente comprenden, con su fe sencilla pero profundamente teológica, que la devoción a la Virgen Santísima es el camino más “fácil, corto, perfecto y seguro” para llegar a Cristo, como nos enseña San Luis María Grignion de Montfort.

“María es la luz que anuncia la proximidad del Sol a punto de nacer, que es Cristo. Donde está María, aparecerá pronto Jesús. Con su presencia luminosa y resplandeciente, la Virgen Santísima inunda de luz que despierta la fe, dispone la esperanza y enciende la caridad” (San Juan Pablo II).

Pidamos a Nuestra Madre que conceda en este nuevo año que ya está por comenzar la paz para estos pueblos tan sufridos y, para nosotros, ser luminosos testigos del Sol de justicia.

¡Bendiciones!

P. Luis Montes, IVE

Etiquetado , , , , , , , , , , , , .Enlace para bookmark : permalink.

Una reacción a Amanecer en la llanura de Nínive

  1. Muchísimas gracias, padre Montes, por llevarnos, de la mano de María, junto a nuestros hermanos perseguidos. ¡Cuánto aprendemos de ellos!

Deja un comentario