África/Camerún – Un milagro para los niños de Fotokol

Fotokol (OMPRESS).- Fray Fabio Mussi es un misionero del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras (PIME). Está en el norte de Camerún, en la frontera con Nigeria, una zona infestada de terroristas de Boko Haram. El PIME ha hecho pública una carta en la que el religioso habla de la situación educativa de la zona donde vive.

En su escrito, el misionero italiano relata: “A finales de noviembre logré alcanzar la localidad de Fotokol, una vez una floreciente ciudad por el importante comercio entre Nigeria y Camerún, convertida ahora en una gran aldea, invadida todavía por refugiados y desplazados a causa de la guerra provocada por Boko Haram. Esta catástrofe ha anulado cualquier intento de cambio, de progreso y bienestar, para reducir a la población al fatigoso esfuerzo de sobrevivir”.

Una de las consecuencias de esta desgracia, explica el religioso, “ha sido el cierre de todas las escuelas de la ciudad y de las regiones vecinas por razones de seguridad”. En total, “más de 180 escuelas han cerrado sus puertas desde septiembre de 2014, dejando en la calle a unos 7.500 alumnos”. “Una parte de ellos ha podido retomar el curso escolar en las estructuras educativas de las localidades del interior de Camerún, donde han encontrado refugio. Más de la mitad, por el contrario, ha perdido dos cursos escolares consecutivos”, señala.

En septiembre de 2016, prosigue el misionero del PIME, “más de 70 escuelas han abierto sus puertas para acoger de nuevo una marea de alumnos que quedó en el lugar”. “Los alumnos y profesores -dice en la misiva- han tenido que contentarse con los muros que han quedado en pie tras los enfrentamientos armados”.

La Escuela Elemental de Fotokol no escapa a esta situación, reconoce fray Fabio Mussi, “es más, quizá sea un paradigma de lo que ocurre”. De hecho, “las clases se han retomado en los locales puestos a disposición por la subprefectura, a la espera de que las aulas escolares sean devueltas por los militares que las han tomado durante los últimos dos años”.

“Podéis imaginaros el estado actual de degradación de estos edificios que, entre otras cosa, llevan los signos de los ataques de armas de fuego”, apunta. Antes de que termine 2016, “los militares deberían trasladarse al nuevo cuartel apenas terminado, y se llevarán a cabo algunas labores de reestructuración para permitir la vuelta de estos edificios escolares a su fin educativo”, asegura el religioso.

El misionero italiano destaca que, por el momento, esta es “la única escuela elemental reabierta en Fotokol”. Por este motivo, los alumnos presentes son numerosísimos. “Cerca de 1.200, entre niñas y niños, llenan las pocas aulas disponibles”, informa. Así, han tenido que organizarse en varios turnos. “Algunas clases de los más pequeños por la mañana y otros por la tarde”, apunta.

“No estando todavía todos los profesores titulares en el lugar, se ha tenido que hacer un llamamiento a los militares que han proporcionado tres maestros de manera provisional”, cuenta fray Fabio Mussi.

“Cuando he visitado la clase de primero me he encontrado ante una maestra y 220 alumnos, sentados la mayoría en el suelo, que repetían en voz alta los días de la semana y los números hasta el 50 en francés”, insiste el religioso. “Lo maravilloso es que ningunos de los niños se lamentaba de esta incómoda situación, sino que estaban contentos de volver a la escuela”, enfatiza.

El misionero del PIME reconoce que “si pudiera hacer un milagro, haría llegar bancos para todos los alumnos, les daría libros, cuadernos, bolígrafos y lápices para seguir las clases, y les regalaría al menos dos balones para jugar…” “No está prohibido soñar para los niños de Fotokol, pero también he pensado en las demás escuelas de la región que todavía están cerradas y no tienen las condiciones necesarias para abrir sus puertas”, asegura. “Lo importante es retomar la esperanza, y algún milagro ocurrirá”, concluye.

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