Etapas por las que pasa el hostigamiento a los cristianos en Occidente

(ReL).- Desde el mismo momento del nacimiento de la Iglesia, esta tuvo que enfrentarse con enemigos que, gozando del poder temporal, buscaron su aniquilación, primero por la violencia, y más modernamente combinándola con medios más sutiles. El número de cristianos que ofrecieron sus vidas al Señor es amplísimo, con muchos mártires anónimos.

Aunque en pleno siglo XXI los medios de comunicación corran un tupido y colorido velo en torno a estos hechos, y prefieran emitir documentales sobre la caza de ballenas que informar sobre la realidad de las persecuciones, cabe decir que hoy en día el odio a Cristo y a su Iglesia sigue manifestándose de modo violento en todo el orbe. Ciertamente, la guerra global contra los cristianos sigue siendo la gran noticia nunca contada. ¿Cuáles pueden ser algunos de los motivos de este incomprensible silencio? La actual persecución religiosa es una realidad incómoda, que obligaría a Occidente a un esfuerzo que prefiere no realizar. Y al mismo tiempo, percibida como lejana.

Pero, ¿hay persecución contra los cristianos en nuestros países? Navidades sin belenes, multas por hacer sonar las campanas, ofensas a los sentimientos religiosos que quedan impunes… Podemos cerrar los ojos al  creciente hostigamiento contra las comunidades cristianas en Occidente, pero este seguirá su curso.

Monseñor Charles Pope, sacerdote de la archidiócesis de Washington, explica en una conocida revista católica norteamericana que existen cinco etapas en la persecución religiosa: desde estereotipar a los grupos hasta la persecución directa. En su artículo, señala que hace referencia a lo que está ocurriendo en Occidente, y no a la dramática persecución en los países musulmanes.

Considerando la descripción de las diferentes etapas, el columnista afirma que en América es difícil decir que no se encuentran en la penúltima y entrando en la última. A continuación, les presentamos los cinco pasos en que se desarrolla el hostigamiento a los cristianos:

1. Estereotipar a los grupos

Estereotipar significa repetir sin variación, tomar una cualidad u observación de un número limitado, y generalizarla a todo el grupo. Se trata de una concepción simplificada y estandarizada de un grupo basada en la observación de una muestra limitada.

En la década de 1960 y 70, los cristianos fueron caricaturizados a menudo en los medios de comunicación como seres tristes, enojados, muy aburridos, retrógrados y reprimidos.

Para muchos de los que aceptan los estereotipos son un grupo de risa, incluso trágico, atrapado en un pasado supersticioso, incapaz de quitarse los grilletes de la fe.

Desde luego, no todo el mundo interioriza estos estereotipos en el mismo grado, pero aquí están recogidos los estribillos básicos. En general, este tipo de estereotipos establece las bases para la siguiente etapa.

2. Difamar el grupo alegando crímenes y malas conductas

A medida que el estereotipo crece en intensidad, los cristianos, que no siguen la línea de la revolución cultural fueron descritos como de mente cerrada, lesivos a la dignidad humana y la libertad, intolerantes, con odio, prejuiciados, abusadores, homófobos, reaccionarios y simplemente gente básicamente mala.

La historia de la Iglesia también se describe como miope y con una conducta de mal comportamiento y represiva en la medida que llevaron a cabo las cruzadas, inquisiciones, y condenaron a Galileo y a toda la ciencia.

No importa que haya bastante más en la historia, o que la Iglesia haya fundado universidades y hospitales, fuera mecenas de las artes, y predicara un Evangelio que trajo orden a la civilización en un tiempo dividida y bárbara en las postrimerías del Imperio Romano. Los estereotipos saben poco de eso, o, si lo hacen, no se le dará el crédito a nada ni a nadie.

El estereotipador que lo lea seguramente dirá esto es exactamente lo que es la Iglesia y son los cristianos. Y no sólo se sientan justificados al decir esto, sino incluso crean que es justo decirlo, y este arraigado vilipendio se convierta en la cultura en general.

Al igual que con cualquier grupo grande, en los cristianos y los católicos se manifestarán algunos rasgos negativos, pero la estereotipación  indiscriminada presume que los rasgos negativos de unos pocos son el ser común a todos.

Todo esto tiene el efecto de crear una indignación farisaica hacia los creyentes y hacer de las actitudes anti-católicas y anti-cristianas un fanatismo permitido para muchos hoy en día.

3. Marginar al grupo en su papel social

Una vez establecida la premisa (falsa) de que la Iglesia y la fe son muy malas, e incluso perjudiciales para la dignidad humana y la libertad, la siguiente etapa pretende relegar el papel de la Iglesia a los márgenes.

Para muchos en la cultura secularizada, la religión debe irse. Ellos tal vez quieran que practiquen su fe, sus himnos, etc. entre las cuatro paredes de las iglesias, pero la fe debe ser desterrada de la plaza pública.

En esta etapa se vuelve cada vez más inaceptable e intolerable que alguien mencione a Dios, ore en público o en cualquier otra forma ponga su fe cristiana para influir en asuntos de política pública. Los pesebres (belenes) deben desaparecer, junto con los árboles de Navidad, incluso los colores verde y rojo en “tiempo de vacaciones” son desterrados de muchas escuelas públicas occidentales.

Ni se le ocurra mencionar de Jesús o de darle las gracias públicamente en su discurso de despedida, porque podría muy bien tener a un juez amonestándolo en muchos países.

4. Criminalizar al grupo o a sus trabajos

Los cristianos tienen que acudir a los tribunales para luchar por sus derechos a practicar abiertamente su fe. Se incrementa el litigio contra la Iglesia y los demás cristianos por atreverse a vivir su fe.

Algunas jurisdicciones han tratado de obligar a los hospitales católicos y clínicas pro-vida a proporcionar información o referencias para abortar, a proporcionar “anticoncepción de emergencia” (es decir, la conocida píldora abortiva del día después).

Varias organizaciones católicas han perdido su certificación porque no permiten adoptar niños a las parejas homosexuales. Por ejemplo, el Estado de Connecticut regula la estructura, organización y funcionamiento de las parroquias católicas desde 2009. Y una serie de los mejores estudiantes cristianos han sufrido cargos cuando se descubrió que se atrevían a hablar de Dios y de Jesús en su conversación.

Muchos de estos intentos de criminalizar la fe han sido rechazados con éxito en los tribunales, pero la frecuencia de demandas, y el tiempo y el costo involucrado en la lucha contra es una carga enorme. Está claro que los intentos de criminalizar la conducta cristiana es un sector en crecimiento en esta cultura y señala el inicio y la erosión constante de la libertad religiosa.

5. Perseguir abiertamente al grupo señalado

Si las tendencias actuales continúan, los cristianos, especialmente los líderes religiosos, no estarán lejos de soportar fuertes multas y la cárcel.

Ya en Canadá y en algunas partes de Europa el clero católico ha sido arrestado y acusado de “crímenes de odio” por predicar la doctrina católica sobre la actividad homosexual.

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