Una coalición islámica anti- terrorismo para “salvar la cara” en Riad

Arabia-coalizioneDe Paul Dakiki

35 naciones participantes con una mayoría musulmana. Son excluidos Siria, Irak, Irán y Afganistán. Dudas que la lucha contra el terrorismo se use para reprimir los derechos humanos de las poblaciones de estos países. La aprobación de Al-Azhar, que ha exigido mucho tiempo un compromiso para corregir las interpretaciones literales del Corán. La crítica de Hezbolá.

Beirut (AsiaNews) – La alianza militar lanzada por Arabia Saudita contra el terrorismo yihadista parece que se ha hecho “demasiado rápido” y quizás “para salvar la cara de los saudíes”, conocida por defender la ideología y armar grupos fundamentalistas . Esta es la opinión del erudito Farea al-Muslimi, del Carnegie Middle East Centre ante la noticia publicada ayer, que Arabia Saudita ha reunido una coalición de 35 naciones de mayoría musulmana para combatir el terrorismo en términos militares e ideológicos.

Además de Riad, los países que se han incorporado son: Bahrein, Bangladesh, Benin, Chad, Comoras, Djibouti, Egipto, Gabón, Guinea, Costa de Marfil, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Malasia, Maldivas, Malí, Marruecos, Mauritania, Níger, Nigeria, Pakistán, Palestina, Qatar, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudán, Togo, Túnez, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Yemen.

Salta a la vista que se excluyen de esta alianza países como Irán, Irak y Siria, así como Afganistán.

Es fuerte la sospecha de que una alianza de este tipo es, de hecho, un movimiento anti-Teherán, para controlar y subyugar al mundo islámico, llevándola lejos de la influencia iraní.

El ministro saudí de Defensa, Mohammed bin Salman, dijo que la coalición coordinará los esfuerzos para combatir los extremistas en Irak, Siria, Libia, Egipto y Afganistán.

Pero la ausencia de Siria e Irak (y Afganistán) plantea preguntas acerca de cómo tal alianza jugará acciones militares contra los terroristas del Isis en estos territorios sin el permiso de los respectivos gobiernos.

Otra cuestión planteada por los analistas es acerca de lo que Riad entiende por “terrorismo”. A partir de la primavera árabe en adelante, Arabia Saudita se ha defendido de cualquier movimiento de crítica social y por matar y encarcelar a activistas de la democracia en su territorio; intervino militarmente en Bahrein para aplastar los levantamientos democráticos de la mayoría chií contra los líderes sunitas; se dedica a una guerra contra las minorías Houthi en Yemen. Amnistía Internacional dijo que la nueva coalición sería para restringir aún más los derechos humanos de las poblaciones de estos países de mayoría islámica.

La Universidad de Al-Azhar, la máxima autoridad en el mundo suní, ha pedido a todos los países islámicos a unirse a la coalición, llamando “histórica” la decisión de luchar contra “el mal del terrorismo”. Meses atrás, el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmed al-Tayeb, en una reunión en La Meca, había pedido una nueva interpretación de los estudios coránicos para combatir el terrorismo amparado en la interpretación literal del Corán.. Actualmente parece que la coalición tiene esta finalidad.

Por último, cabe destacar que en la coalición está el Líbano, un país que no es musulmán, ni cristiano, sino laico y que sufre, de una gran influencia financiera y política de Arabia Saudita. La decisión de unirse a la alianza fue tomada por el primer ministro Tamam Salam sin consulta: incluso el Ministerio de Relaciones Exteriores en Beirut no estaba al tanto, lo que provocó la ira del Partido del Hezbolá, formado por chiíes militantes, aliados de Bashar Assad en Siria.

La duda es que esta coalición, en lugar de luchar contra el terrorismo, arriesgue afinar aún más la lucha entre sunitas y chiítas

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