Confesiones en el campamento Virgen María, de Bagdad, Irak

Los refugiados son concientes que la preparación para la Navidad no debe ser algo meramente material sino sobre todo una transformación de los corazones para prepararnos a recibir a Jesús en nuestras almas.

Belén no estaba preparado para recibir al Divino Peregrino y por eso lo relegó a una cueva. No quieren, los cristianos que han perdido todo, que lo mismo pase en sus almas y por eso se acercan en este sagrado tiempo de Adviento más aún al sacramento de la Reconciliación.

¿No deberíamos todos los cristianos hacer lo mismo?

¡Bendiciones!

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