Visita del Nuncio al Campamento de Refugiados Virgen María, en Bagdad, Irak

 

Monseñor Alberto Ortega, de Madrid, nuevo nuncio para Irak y Jordania, llegó el lunes 16 a Bagdad y quiso que su primera actividad oficial en este país fuera su visita al Campo de Refugiados de esta ciudad. Fue así que al día siguiente, el martes 17 visitó el campo y se encontró con los refugiados.

Nos reunimos en la iglesia recientemente inaugurada y allí tuvo lugar un hermoso encuentro entre el representante del Santo Padre y estos cristianos que han perdido todo por su fidelidad a la fe en Nuestro Señor.

Comenzamos rezando el Padrenuestro y el Avemaría en siríaco (dialecto del arameo, lengua en la que Cristo enseñó a rezar a los Apóstoles) y después les dirigió unas hermosas palabras que traducía nuestro obispo, Monseñor Jean Sleiman.

Empezó y terminó con la misma palabra: ¡gracias!

¡Gracias por su fidelidad al Evangelio, gracias por ser un ejemplo para todos, gracias por aceptar el sufrimiento de perder todo con tal de no abandonar a Nuestro Señor!

Contó que en Santa Marta, en el Vaticano, tuvo la oportunidad de ver al Papa infinidad de veces y le consta la preocupación del Sumo Pontífice por los cristianos perseguidos, fruto del cariño especial que les tiene.

Tuvo palabras de aliento para los sacerdotes y religiosos que trabajan por los cristianos perseguidos, haciendo notar la especial cercanía que tiene con los sacerdotes del IVE por la historia común entre España y Argentina.

¡Uds. imaginen el efecto de sus consoladoras palabras en el corazón de nuestros cristianos que han pasado momentos tan duros y que han sentido la tentación de sentirse abandonados!
Después de un canto de los fieles en árabe, Monseñor Alberto, dio la bendición apostólica y entregó mantas a todas las familias del campo. Ya se acerca el invierno y la gente estaba muy agradecida con el gesto.

Para finalizar su visita, el nuevo nuncio visitó varias familias del campamento. Bajo la lluvia de la tarde fuimos a ver a una señora que lucha contra el cáncer, un señor que no puede caminar hace meses por un accidente que tuvo trabajando y que a pesar de su desgracia, no pierde la sonrisa, y dos matrimonios que han tenido familia en estos meses.

Fue una tarde de mucha felicidad y esperanza para todos.

¡Bendiciones!

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