Lahore, después de un año no ha habido justicia para la pareja cristiana quemada viva

Niños PaquistanEl 4 de noviembre del año pasado, Shama y Shenzad, padres de cuatro niños, fueron lapidados y quemados vivos por una falsa acusación de blasfemia. El presidente de la fundación que se ocupa de los hijos dice “En aquel horno se quemó la humanidad entera”. Periodista católico: “Negligencia criminal del gobierno al enfrentar el problema de la ley sobre la blasfemia”.

Lahore (AsiaNews)- En este día de memoria “estrechamos a Shama y Shenzad en nuestros corazones; dos víctimas inocentes perdidas a causa del fanatismo de nuestra sociedad. El horror de aquel día maldito permanecerá en nuestras mentes y en nuestros corazones por los años que vendrán”. Con estas palabras, Michelle Chaudry, presidente de la Cecil and Iris Chaudry (CICF), recordó a la pareja católica que acusada de blasfemia, fue lapidada y quemada viva el 4 de noviembre del año 2014 en el horno de una fábrica de ladrillos por un grupo de musulmanes.

“En ese horno -agregó Chaudry- no han quemado sólo a dos vidas preciosas sino a la humanidad entera, han quemado los principios del islam y el Pakistán de Jinnah (padre fundador del país- ndr) y ninguna compensación monetaria puede expiar una tal atrocidad”.

El asesinato sucedió en una fábrica de ladrillos del distrito de Kasur, a unos 50 km de Lahore, en la provincia paquistaní de Punjab. Shama y Shenzad, padres de cuatro hijos, fueron detenidos y ajusticiados por una multitud enfurecida compuesta por al menos 350-400 personas, incitada por un líder religioso local por una presunta cuestión de blasfemia: uno de los trabajadores había acusado a Shama de haber quemado algunas páginas del Corán (cosa jamás demostrada). Hasta hoy ninguna condena llegó a los culpables.

La Cecil and Iris Chaudry Foundation, que toma el nombre del veterano de aviación y activista paquistaní católico Cecil Chaudry y por su esposa, decidió ponerse a cargo de la educación de los hijos de Shama y Shenzad, que tienen de nueve a dos años (v. foto). La CICF paga las cuotas escolares, los libros, uniformes, repeticiones privadas y transporte público. En los últimos exámenes los niños han obtenido excelentes resultados.

La comunidad católica espera aún justicia para Shama y Shenzad. “La CICF- afirma Michelle Chaudry- continúa combatiendo por un Pakistán justo y ecuo; hemos hecho una demanda para que se realice un juicio en la Corte Suprema para el 19 de noviembre del año pasado (2014), deseado por el ex –secretario de Justicia, Tassaduq Hussain Jillani, que daba una serie de líneas guías al gobierno para promover la tolerancia religiosa y social y la protección de las minorías religiosas en Pakistán”.

Según el analista cristiano, Ata-ur-Rehman Saman. “el gobierno demostró una negligencia criminal al afrontar el problema del abuso de la ley sobre la blasfemia a través de una legislación significativa. Por otro lado -continúa el escritor- la policía se demostró responsable en el controlar la situación en el terreno. La vigilancia sobre los incidentes de Dhup Sari en Lahore y de Kangapur Kasu han salvado a la comunidad (cristiana) de la destrucción de masa”.

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