“Llegaremos a la plaza de San Pedro y haremos ejecuciones masivas”

Maslibres.org ha contactado con un miembro del Estado Islámico que confiesa los planes y las intenciones de los yihadistas en Occidente.
“Haré lo que haga falta por Alá, y si he de convertirme en mártir, será precioso“, así comienza la entrevista con Adam A1, un reconocido miembro del Estado Islámico, fiel seguidor de la rama salafista del islam y un terrorista sin el menor escrúpulo. Natural de Alemania, fruto de una relación entre una polaca y un palestino, viajó a Siria en 2012 para establecer “la ley de Alá en todo el mundo”.
“Mi madre es católica, una infiel a la que no volveré a ver”, recuerda Adam, que parece no tener sentimientos más allá del islam. Llegó a Siria en 2012 y tras pasar por varios grupos aterrizó en el ejército de Al Bagdadí. Para los nuevos cachorros, el Estado Islámico cuenta con un programa de adiestramiento que dura tres meses y donde se aprenden las nociones básicas para el uso tanto de AK47 como lanzacohetes.
Adam estuvo allí y después luchó en Aleppo, Azas y Raqqa. A continuación, regresó a Europa y fue deportado de Alemania hasta en tres ocasiones. Ya en Polonia, los servicios de inteligencia no lograron imputarle delitos de entidad y no tardó en regresar a Siria. “Los polacos no son muy inteligentes”, mantiene el yihadista.
“No quiero vivir en Polonia porque allí las personas son esclavas. Quiero ser libre en el Estado Islámico”, sentencia Adam, que piensa que Alá es el “culpable” de todas las victorias del autoproclamado califato en combate. Su visión de la barbarie, las torturas o las violaciones poco tiene que ver con la de alguien que ha crecido en Occidente.
Adam mantiene que los esclavos son tratados “con el mayor de los respetos”. Con respecto a las decapitaciones, el yihadista reconoce que se realizan a diario, pero “sólo porque ustedes son unos mentirosos”. En este sentido, opina que el Estado Islámico “está pagando a los infieles” con la misma moneda.
Las decapitaciones son uno de los castigos preferidos por la sharia, que para Adam “es la mejor ley de todas porque fue creada por Dios”. Y es que para el yihadista sólo tienen derecho a la vida aquellos que sirven a Alá: “Convertiros mientras tenéis tiempo, sino pronto visitaremos vuestras casas a ver si sois fieles al único Dios”.
Y es que el Estado Islámico ya apunta al Vaticano: “Nosotros saldremos victoriosos, llegaremos a Roma, a la plaza de San Pedro y haremos ejecuciones masivas de infieles“. Es la ley de Alá, dice Adam pero no es capaz de dar una explicación lógica al asesinato sistemático, por ejemplo, de la rama suní.
De hecho, el Estado Islámico culpa de todas sus atrocidades a Occidente. Cada decapitación es la represalia de algo, cada ahogamiento una venganza por una afrenta anterior y ningún ciudadano está libre de su yugo. De hecho, Adam considera que los habitantes de Europa son “cómplices” de las políticas de sus gobiernos que “permiten el asesinato masivo de musulmanes”.

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