Cristianos en Irán: con Rohuani algo se mueve (I)

de Bernardo Cervellera
Mientras en Lausana los potentes del mundo tratan de encontrar un acuerdo sobre el nuclear iraní, la situación al interior del país está cambiando. Aún con todas las limitaciones conocidas sobre la libertad de conciencia, los casi 350 cristianos que viven en Irán gozan de una libertad garantizada sin duda mayor respecto a los otros países de la región. Aunque no falten problemas y violencias. Primera parte de un reportaje.

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Teherán (AsiaNews)- Irán está bajo los reflectores del mundo: entre hoy y mañana se debería (como muchos esperan) llegar a un acuerdo o al menos a un borrador que garantice a la comunidad internacional sobre el hecho que Irán haga uso pacífico de su programa nuclear y alivie a Teherán de todas o una parte de las sanciones económicas y financieras de las cuales es objeto de hace caso 30 años, aumentados aún más en lo últimos 4 años. La delegación y los ministros de Exteriores interesados (los 5+1: Usa, Alemania; Rusia, China, Gran Bretaña, Francia, además de Irán) se están encontrando en Lausana.

No se sabe mucho sobre las discusiones. Por las pocas palabras salidas de los representantes anónimos o por algunos conocidos ministros de Relaciones Exteriores, todas las partes tendrían que lograr llegar a emitir un acuerdo que se pueda definir “Histórico”; las partes están negociando por una parte el número de centrífugas para el uranio que Teherán podrá usar para finalidades médicas y pacíficas (6,7 mil, 10 mil); por la otra las etapas para la cancelación de las sanciones (algunas inmediatas, otras dentro de 4 meses, otras después de 10 años).

Ya he explicado mucho sobre las discusiones hace unos días, porque es importante para la comunidad internacional llegar a una reconciliación con Irán ((v. aquí). No todos están de acuerdo, los más negativos son el Premier benjamín Netanyahu, que prefiere “ningún acuerdo” mejor que “un mal acuerdo”, y Arabia saudita que acusa a Teheran de querer meter mano en todo el Medio oriente. Pero, ambos no confiesan toda la verdad: el primero que es el líder de la única potencia nuclear en Medio oriente y que trata de no tener concurrentes; la segunda, no dice cuántos petrodólares se usan para difundir el fundamentalismo wahabita que está invadiendo Asia, África y el mundo, para no hablar del apoyo económico y militar dado al Isis, ahora auto-proclamándose Estado islámico.

Más allá de todas las luchas políticas, a nosotros nos interesa la vida del pueblo iraní. Por esto el año pasado, por estos tiempos, cerca de Pascua, fui a visitar a este fascinante país, para encontrar a su pueblo, a sus jóvenes, a sus Iglesias. Sobre las situaciones de las personas castigadas por el embargo, ya han hablado en el pasado. Como también sobre el islam chiita, más abierto y dialogante que el islam sunnita: son prueba de ellos las traducciones de testimonios religiosos en persa de parte de diversos autores musulmanes,que han finalmente traducido el Catecismo de la Iglesia católica. Queda comprender cómo viven los casi 350 mil cristianos en Irán, pertenecientes a diversos ritos. Para algunos de ellos, viven en una persecución sofocante; otros viven en una maravillosa libertad. Teniendo en cuenta que el país es musulmán en un 98% (Chiíes 86,1%; sunnitas 10,1%; otros musulmanes un 2%) la libertad está garantizada a los cristianos y sin duda con un mayor respeto que en otros países de la región, si bien no faltan problemas y violencias.

Mi viaje entre los cristianos de Irán, comienza con una visita al Ministerio de las minorías, guiado por el Ayatolllah, Alí Younesi, que gestiona las relaciones entre cristianos y hebreos, pero también con las minorías étnicas, entre las cuales los balucos y kurdos, siempre inquietos hacia el gobierno central. Este Ministerio, me dice, fue voluntad del propio presidente Hassan Rouhani, “que ama los derechos de todos los ciudadanos, de cualquier religión, raza, cultura. Todo el pueblo iraní debe gozar de los mismos derechos y la misma dignidad”.

Un representante cristiano en la Majlis (Parlamento), el Sr. Yohanathan Betkolia, asirio, está entusiasmado con Rouhani y de su nuevo curso. Me dice que la comunidad asiria-caldea está en Irán desde hace 3 mil años (¡quizás como etnia!), que cristianos y musulmanes viven juntos de hace 1.400 años: que en Urmiveh, en el norte del país, donde están las primeras huellas cristianas, están conservadas las tumbas de los Reyes Magos; que hay muchas iglesias que ahora, con el éxodo de los cristianos están cuidadas ´por los musulmanes.

Le pregunto si en estos años los representantes cristianos en el Parlamento han logrado algún resultado para mejorar la libertad religiosa de los cristianos. Me cuenta un hecho interesante: hasta hace poco tiempo había una antigua ley que garantizaba el así llamado “precio de la sangre”: si uno era asesinado y el homicida era apresado y condenado, éste debía pagar el precio de la sangre a la familia del asesinado. Pero para un musulmán tal precio era de 60 millones de riales; para un cristiano era de 3 millones de riales. Los representantes de las minorías han obtenido que le precio de la sangre fuese igual para todos, cristianos y musulmanes, esto es 150 millones de riales.

Otra ley que se está por cambiar es la de la herencia. Tal ley impone que si un miembro de la familia es musulmán, toda la herencia vaya a él y no sea subdividida entre los miembros. Esto, llevó a menudo a falsas conversiones al islam dictadas por el deseo de poseer todos los bienes de la familia. Esta es la ley que quiere cambiar justamente el ministro Younesi.

Eso de las conversiones al islam a otra religión y viceversa son un punto que da meido en Irán. “Nosotros-dice- no amamos que los musulmanes obliguen a las minorías a convertirse al islam. Y tampoco que las minoría hagan proselitismo (literal: “propaganda con finalidad de cambiarte la mente”)… Nosotros queremos que cada uno viva uno junto al otro, que la mezquita esté al lado de la iglesia. Pero no deseamos ni el proselitismo, ni el cambio (la conversión).

“La unidad nacional y la seguridad de nuestro país es amenazada: este equilibrio que actualmente está entre nosotros es a favor de las minorías y nosotros no queremos romper este equilibrio”.

La “seguridad” es por lo tanto el motivo por el cual no se aceptan conversiones en un sentido o en el otro. Y es el motivo por el cual el proselitismo es perseguido coo un crimen: ya saben algo sobre esto las comunidades protestantes que a menudo difunden su propia fe en público, llevan hacia la conversión, ponen como jefes de sus comunidades a musulmanes convertidos. Según el Chistian Today (publicación anglicana) del 27 de octubre de 2014, hay al menos 49 miembros protestantes encarcelados, acusados de “proselitismo”.

Pero si el proselitismo- como presión y manipulación de la conciencia del otro- es condenable, permanece el hecho que hasta hablar en público de la propia fe cristiana arriesga de ser calificado como “proselitismo” y por lo tanto está prohibido. Esta situación llevó a las comunidades cristianas a cerrarse poco a poco en sus grupos, imposibilitados de exponer su propia fe exteriormente, asistiendo a un crecimiento por vía….demográfica, con el bautismo de los hijos de cristianos.

Para el nuncio vaticano, mons. Leo Boccardi es verdad que hay frenos para la misión, “pero con todo esto existe aún espacio disponible para diálogos con el mundo islámico. En todo caso aquí, las iglesias tiene libertad de culto, algo que es imposible ver en otros lados: son seguras, nadie los toca; no hay terrorismo”. El nuncio, muy optimista, habla de una “nueva atmósfera” traída por Rouhani y un sentido de mayor libertad.

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