“Con ISIS, porque amo la muerte más de lo que amas la vida”

Ils cherchent le paradis, ils ont trouvé l’enfer.

Autore: Dounia Bouzar
Editore: Les Editions de l’Atelier, Ivry-sur-Seine 2014

Marialaura Conte – Revista Oasis- lunes 23 de febrero de 2015

recensioneMamá, eres demasiado materialista. Lo único que te importa es encontrar a tu hija. Debes saber que no soy más tu hija. Pertenezco a Dios. No volveré más a la tierra de infieles. Si tu gobierno de infieles viniese a buscarme con un ejército, los ejecutaríamos hasta el último, la verdad vencerá, no tenemos miedo a nada. Amamos la muerte más de lo que ustedes aman la vida”.

 

Son las palabras decididas, casi como puñaladas, que una quinceañera francesa que partió de incógnito para su jihad en Siria en el año 2012, dijo a su madre desesperada por teléfono, desde su residencia secreta. Lo ha contado la estudiosa francesa Dounia Bouzar que en un libro titulado Ils cherchent le paradis, ils ont trouvé l’enfer (Les Editions de l’Atelier, Ivry-sur-Seine 2014) que entrelaza los verdaderos eventos humanos de algunas familias francesas destruidas por la decisión de hijos jovencísimos que parten para unirse a las milicias de ISIS o Al Qaeda.

 

Irresistible como una novela dramática, el texto permite entrar en la crónica actual de los atentados terroristas en el corazón de Occidente y de la inexorable avanzada de las banderas de ISIS, con una mirada alternativa, particular: el de las familias “normales”, perfectamente integradas en la vida social y cultural de la Francia de hoy, que de improvisto son puestas frente a la conversión del radicalismo violento, irracional, de un jovencísimo hijo o de un hermano apenas adolescente o de un marido que tiende a cerrar todas las puertas con la realidad.

 

También con las confidencias íntimas de los padres anonadados por el dolor, la autora desvela la pérdida de familias enteras que, a partir de experiencias y contextos diversos (son musulmanes pero también ateos, o agnósticos, y de todas las clases sociales) a partir de un cierto punto, dramáticamente, comienzan a encontrarse periódicamente, buscando un sostén recíproco, para llevar juntos un peso insostenible: el descubrimiento que ese hijo, esa hija, ese marido que pensaban que conocían, se ha transformado en un extraño dentro de los paredes de la casa, con una segunda vida secreta en Facebook, y miembro de una secta de fanáticos.

 

En una tarde como tantas, inesperadamente, Adele, de 15 años, no vuelve de la escuela: su celular no responde, la madre entra en pánico, busca indicios que expliquen su desaparición y encuentra una carta en la habitación en la cual la niña explica que ha partido para Siria buscando el paraíso. La hermana después descubre las conversaciones secretas de Adele en las redes sociales con su “príncipe barbudo” (con el que después se casará), imbuida de veneración por ese hombre y la secta a la cual pertenece, pero también con dudas y miedo que van desapareciendo por obra de un convencimiento puesto en acto por nuevos maestros. La madre y el padre, al principio incrédulos, deberán admitir la transformación de Adele de niña idealista occidental en mujer con velo negro de la cabeza a los pies y esposa de un jihadista.

 

Es el recorrido que Bouzar desarrolla, entrelazando las historias de familias enteras introducidas de un día para el otro en el infierno de preguntas que aturden: ¿Qué le ha sucedido a nuestra hija? ¿Quién le ha lavado el cerebro? ¿Qué había de errado en nuestra vida y nuestra educación? ¿Cómo hacer volver a los hijos a casa desde Siria?

 

La autora no censura las observaciones críticas de las familias a propósito de la falta de una acción concreta del gobierno francés, de la indiferencia general culpable respecto al fenómeno en crecimiento de huida de menores a Siria, o de la ignorancia de los asistentes sociales que no saben o no quieren distinguir entre una sincera conversión al Islam y un adoctrinamiento de menores de parte de extremistas violentos. Mientras Bouzar se hace, de hecho, portavoz de una campaña de sensibilización para que sean cambiadas las leyes “peligrosas” como la de permitir a los menores de viajar al exterior sin el permiso de los padres.

 

Al tema inquietante de los luchadores extranjeros que alarma a una Europa desorientada de frente a los “hijos” que traicionan algunos de los valores fundantes, se está intentando responder con estudios sicológicos y económicos, con investigaciones de los procesos de integración y multiculturalismo, y se bosquejan planos de prevención y de des radicalización. Mientras parece descuidado el lado más oscuro de la cuestión: la fascinación del mal, la fuerza de contagio de la violencia y el atractivo ejercitado por los grupos del terror. Todos elementos que echan raíces allí donde hay un hambre insaciable, como en los jóvenes de los cuales se habla en el libro. Sacando algunos casos donde hay desequilibrio mental, las personas de las cuales habla Bouzar son normales, a los cuales la vida rica de un París que tiene bienestar ya no les bastaba. La autora deja entrever como este Occidente –que el narcisismo de tantos medios de comunicación presenta como bajo ataque externo- tiene un problema también en su interior, con sus hijos e hijas. El mérito de este libro, que se hace denso por la angustia y las lágrimas verdaderas que describe, es que comienza a descubrir este aspecto de la vida histórica actual: el vacío que devora vidas jóvenes que buscan el paraíso. Que buscan un sentido.

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