Apostolado en la Zona Verde

La Iglesia de rito latino en Irak perdió decenas de miles de fieles por la guerra y post guerra. Antes de la invasión había aquí unos 60.000 trabajadores extranjeros cristianos que fueron evacuados o se fueron por su cuenta. La gran mayoría eran de países árabes que venían aquí y mandaban parte del suelo a sus familias que permanecían en la patria.

Después de la guerra empezaron a venir algunos pero sobre todo personal diplomático, o para grandes empresas de seguridad y energía. La presencia de trabajadores de condición humilde se restringe actualmente a zonas más seguras, como el Kurdistán, o la Zona Verde en Bagdad.

Zona Internacional es el nombre oficial, pero se la conoce más como Zona Verde. Es un “barrio” de Bagdad, fuertemente protegido, rodeado de bloques de cemento, con escasas entradas y muchos controles. Allí se encuentran dependencias del gobierno, importantes embajadas, contratistas privados, así como algunos de los residentes originales de la zona de antes de la invasión. Para entrar hace falta un “pase” por lo que nosotros no pudimos entrar ni una sola vez durante los tres primeros años de nuestra permanencia en la ciudad.

Esto cambió debido a que la encargada de un restaurant y albergue de allí contactó a la Iglesia para la celebración de la Santa Misa. ¿Cómo se dio esto? La historia es muy interesante. Ella es musulmana, pero viendo que sus empleados cristianos, todos extranjeros (la mayoría filipinos), llevaban hasta siete años sin atención pastoral, escribió al Nuncio Apostólico para pedir una Misa por mes en el restaurant en inglés. El Nuncio, Monseñor Giorgio Lingua, presidió la primera Misa en la Navidad de 2013 y nos pidió que nos encargásemos de la Misa mensual a partir de esa fecha. Al principio me llevaba el secretario del Nuncio dado que yo no tenía el pase para entrar. Pero la misma nunciatura nos gestionó el pase y desde hace algunos meses ya puedo hacerlo solo.

Participan de la Misa unas 30 o 40 personas y aunque se celebra la Misa dominical se hace un viernes de cada mes ya que es el día más apropiado para que más gente puede participar. Vienen los empleados del restaurant, más algún personal diplomático de las embajadas que están cerca, aunque esto último es mucho menos ahora porque las embajadas han reducido el personal desde la llegada del “Estado Islámico” a Irak.

Es muy edificante ver la devoción con la que participan de la Misa sobre todo los empleados del restaurant. Como la mayoría son de Filipinas (aunque hay de otros países -India, Kenia, Uganda-) se hacen varios cantos en Tagalo. ¡El coro se toma muy en serio su trabajo!

La Navidad pasada se cumplió un año de este apostolado. Como en la Catedral la Misa de Gallo se celebra bien temprano (a las 17:30) porque la gente tiene miedo de salir de noche, la celebración la pude hacer en el restaurant a las 21:00 hs. A pesar de que esa gente no puede salir nunca de la Zona Verde y viven encerrados en su lugar de trabajo (gran sacrificio que hacen por sus familiares que necesitan que les manden dinero todos los meses) se cumplía lo que dijo el ángel “no temáis, os traigo una gran alegría para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador” ¡La alegría era indescriptible! Alegría serena pero profunda. Y a pesar de que viven en un país en guerra, se vivían también estas palabras del ángel: “Gloria a Dios en la tierra y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”. A pesar de la guerra, sus corazones viven en paz.

Quiero agradecer en este post especialmente a la encargada del restaurant. Fue ella la que se movió, pensando en sus empleados, para hacer esto realidad. Aunque no es cristiana, buscó eficazmente el bien de esas personas que tiene bajo su cuidado.

¡Bendiciones!

 

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