Navidad con bombas

El día 25 de diciembre pasamos unas hermosas navidades con nuestros fieles. Como todos los años tuvimos dos misas a la mañana, la segunda presidida por el señor nuncio Mons. Giorgio Lingua. Había mucha gente en las misas y mucha alegría.

A la tarde nos llamó un sacerdote de Argentina preocupado por nosotros, porque había leído que en otro barrio habían atacado una iglesia ese mismo día a la mañana.

Nos pareció raro porque una cosa así la hubiéramos escuchado, pero dado el “acostumbramiento” de la gente de Bagdad a los ataques, no lo creímos imposible.

Viendo las noticias por internet en sitios de lengua árabe leímos que a la salida de la Misa en la Iglesia de San Juan Bautista había explotado un auto bomba matando a 45 cristianos.

Pero, un rato más tarde, vimos un comunicado del Patriarcado Caldeo afirmando que esa noticia era falsa, que había habido una explosión cerca de la iglesia, pero que se creía era un atentado contra la central de policía de ese barrio, que había sido más tarde de la Misa en la iglesia y que no había víctimas cristianas.

Confirmamos con otras fuentes y era así como había sucedido, solo que no fue un coche bomba sino tres los que explotaron.

Pero diversos medios internacionales, incluso católicos, siguieron informando durante al menos dos días, del ataque a la iglesia.

Este tipo de malentendidos es frecuente por estos lares. Las informaciones van y vienen y muchas veces no son de fiar.

Sin embargo, nos viene una reflexión: ni siquiera el día de Navidad los cristianos están libres de estos hechos en este país. No hay un solo día en el año en que podamos estar seguros totalmente. Aunque parezca un detalle, no deja de ser una muestra de la presión constante que sufren los iraquíes y en particular los iraquíes cristianos, que por ser minoría, cualquier daño les es proporcionalmente más grande.

Pasan los años y no se ve mejoría en el derecho básico a la seguridad que es permanentemente violado.

Pero además no podemos dejar de pensar que tres autos bombas el día de Navidad en un barrio con una presencia cristiana considerable no es una casualidad. Se busca sembrar el terror y se consigue de una manera más efectiva atacando en días que son especiales.

Por eso pedimos que se intensifiquen las oraciones pidiendo a Dios por este pueblo.

P. Luis Montes VE

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